El desangramiento mexicano, que el año pasado marcó niveles récord en cifras de violencia, definirá la campaña electoral presidencial de este año. No podría ser menos: con cerca de 76 asesinatos al día, la violencia ligada al narcotráfico se ha convertido en un fenómeno que ha hecho de México un país invivible. 

Las encuestas han mostrado como favorito al dos veces candidato Andrés Manuel Lopez Obrador, un político de izquierda que fue el primero en poner el tema de la seguridad en el debate, cuando semanas atrás sugirió que si logra hacerse con la presidencia estudiará la posibilidad de una amnistía a los capos de los carteles. Como era de esperarse, su propuesta fue polémica y generó molestia entre los mandos militares y el rechazo de sus competidores. En días recientes, AMLO dijo que acabará la guerra narco en tres años. 

 “Yo voy a conseguir la paz, ese es mi compromiso, voy a conseguir la paz y voy a terminar con la guerra, no vamos a continuar con la misma estrategia que no ha dado resultados. A mitad del sexenio ya no habrá guerra”, aseguró López Obrador en un mitin el martes, en declaraciones rescatadas por el diario El País.  Según él, la estrategia para pacificar México consiste en crear crecimiento económico que genere demanda de empleo. 

Las ideas de AMLO fueron criticadas por el candidato del oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI), José Antonio Meade: “No podemos aceptar a quien proponer sacar al criminal de la cárcel para llevarlo a la calle y así ganar mayor intranquilidad en el país. Tenemos que tener claro que la calle es para el ciudadano y la cárcel, para el delincuente”, aseguró Meade, quien más allá de comprometerse a erradicar la violencia no ha concretado planes en materia de seguridad.

La guerra contra el narcotráfico emprendida hace más de 10 años por el expresidente Felipe Calderón ha dejado ya cerca de 200.000 muertos y más de 30.000 desaparecidos. A falta de contabilizar los datos de diciembre, el número de asesinatos entre enero y diciembre es de 26.574, 80 al día. Con esta media mensual de más de 2.000 homicidios dolosos, México está a punto de superar los 27.199 de 2011.

El contexto de este debate en seguridad está marcado por la Ley de Seguridad Interior, aprobada por el Congreso mexicano, con mayoría de votos del PRI y que podría perpetuar la presencia de los militares en las calles de México, normando su intervención en la denominada Guerra contra el Narco. Esta polémica medida ha despertado las alarmas de los defensores de los derechos humanos y algunas agrupaciones opositoras que anunciaron un recurso ante la Suprema Corte de Justicia.

Hasta la Organización de Naciones Unidas (ONU) rechazó su aprobación.

Ante las críticas, Meade ha salido en defensa de los militares mexicanos. “No entendemos la inconsistencia de quienes le regatean a las Fuerzas Armadas su apoyo. Al hacerlo están regateando apoyo a la ciudadanía que quiere seguridad”, aseguró el aspirante del PRI. No obstante, según una reciente encuesta de la empresa Parametría, en 2017 disminuyó el apoyo de los mexicanos a la presencia del ejército en las calles al pasar de un 64% a un 54%. El 39% considera que no es una medida necesaria. Según la misma consulta, también se redujo el porcentaje de quienes creen que los militares están preparados para convivir con la población. En enero de 2017, el 60% consideraba que sí, mientras que a final de año era el 45%, frente al 41% que piensa que no lo están.

 

Imagen: Pixabay

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