Dentro de las muchas, muchísimas cosas que salen en la Biblia: es abominación comer comida con sangre, es abominación sembrar mezclando semillas, es abominación usar vestidos que mezclen hilos, es abominación comer conejo, hay una sola que -de verdad- le importa a los evangélicos.

Sale en Romanos, en Corintios, en el Apocalipsis: la fornicación es pecado, la gueidad es pecado, los fornicarios se van al lago de fuego. Y, como todos los argumentos que son de verdad muy malos, el de “sale en la Biblia así que es pecado”, es irrefutable: sale en la Biblia y cagaron todos porque sale en la Biblia.

Pero que Dios lo diga parece que no basta. La mula hay que armarla bien. Por eso los escritores evangélicos (todos muy gringos, muy republicanos, muy sonrientes con su mujer rubia) escriben y escriben, y escriben libros que hablan de lo que ellos dicen que Dios dice sobre el sexo y agregan, agregan y agregan cosas que seguro que Dios habría querido decir si hubiese tenido más tiempo.

James Dobson, seudo sicólogo, republicano entre republicanos, anti cola, anti sexo antes del matrimonio, le escribe a adultos, a adolescentes, a preadolescentes, a todo el mundo sobre sexo y moral, y sexo y moral.

En su libro Preparémonos para la adolescencia, dice así:

“El término relaciones sexuales es el nombre dado al acto que se realiza cuando un hombre y una mujer se quitan toda la ropa (por lo general se hace en la cama) y el órgano sexual del hombre (el pene) se pone muy duro y tieso. El hombre introduce el pene en la vagina de la mujer mientras está acostado entre las piernas de ella. Ambos se van acomodando y haciendo movimientos de adentro hacia afuera, hasta que obtienen una especie de sensación de hormigueo que dura uno o dos minutos. (…) Éste es un aspecto divertido del matrimonio, y el mismo hace que ambos sean algo muy especial el uno para el otro. Éste es un acto que el cónyuge reserva únicamente para su pareja. (…El sexo no es sucio ni malo. Te aconsejo que decidas ahora mismo conservar tu cuerpo para la persona que algún día será tu compañera. Si no controlas este deseo, más tarde te arrepentirás de no haberlo hecho”.

Más tarde te arrepentirás de no haberlo hecho.

1. Porque te vas al infierno (que -Bergoglio no sabe nada- no es nada de metafísico)
2. Porque, primer mandamiento:

1. Si follas lo vas a pasar mal

No en el acto -claro- (aunque quién sabe) pero sí después. Jim Burns, en “Educación sexual sana para tus hijos”, dice:

“La conducta homosexual es un estilo de vida con muy alto riesgo y puede poner la vida en peligro. Además de estar asociada con peligro mayor de contraer SIDA (en comparación con un estilo de vida heterosexual), un aumento en el consumo de alcohol, marihuana y cocaína marca el estilo de vida homosexual. El porcentaje de hombres y mujeres que intentan suicidarse es mucho mayor”.

Lo dice la también muy republicana, muy gringa y, por supuesto, muy rubia Hayley DiMarco en su libro “Técnicamente virgen”:

“Los chicos quieren sexo, la actividad sexual lleva a la depresión (“una de las mayores causas de depresión es el sexo”)

Y, lo peor de todo:

“Tener relaciones te envejece. Si crees que el sexo casual o tener amigos con beneficios te evita un corazón roto, piensa otra vez. Te estás mintiendo a ti mismo para obtener lo que deseas. Quieres llenar el vacío. Quieres dejar de sentirte sola y comenzar a sentirte amada, pero, al igual que la visita nocturna al refrigerador por una porción de pastel de chocolate, solo llena el vacío por algunos minutos y luego viene el dolor de estómago o el corazón roto. La manera de proteger tu corazón no es permitir que los chicos te usen sexualmente. El sexo casual es la manera en que los chicos obtienen lo que quieren (sexo) sin ningún compromiso. Es una forma de convertirse en un trozo de carne que será masticado y escupido. ¿Y quieres saber la verdad? Te hace envejecer. Es cierto ¿Quieres verte vieja antes de tiempo? Mantén relaciones sexuales. Cada encuentro que tienes te da un signo más de uso y desgaste. Igual que un auto usado, tu valor disminuye con cada kilómetro que le agregas al sexómetro. Si quieres verte bien por más tiempo, entonces acaba con el mal hábito de la inmoralidad sexual. No solo salvará tu alma, también tu apariencia”.

Para los que no les gustan los párrafos largos, un resumen: si fornicas te pones vieja y fea. Como un auto usado. Si quieres ser linda/buena para siempre, sigue virgen hasta casarte.

Hayley es experta en mandamientos evangélicos. Por ejemplo:

2. Las mujeres son tontas

“Las películas de chicas y las novelas románticas son pornografía femenina. Nos hacen lo mismo a nosotras que lo que la pornografía les hace a los chicos, solo que juegan con la parte del amor que nosotras anhelamos -no con lo físico, sino con el romance (…) La verdad es que los chicos en tu escuela seguramente no han logrado dominar aún el rol del protagonista de la película para chicas (…) Y te garantizo que si aparentan haber dominado el romance es sólo por una razón: acostarse contigol”

3. Las mujeres no quieren tener sexo pero tienen (porque son hueonas)

“Cuando las chicas tienen sexo oral con los chicos, disminuyen su propio valor y les enseñan a los chicos que las chicas son simples juguetes, que no se les debe tomar en serio. El chico obtiene todo lo que se siente bien en la relación y la chica, figurativa y físicamente, se pone de rodillas como un esclavo”.

4. Los hombres ven a las mujeres como putas (porque son ratas)
“Los chicos te mentirán para obtener lo que quieren -y lo que quieren es tener sexo contigo- y luego se marcharán. Así que cualquier chico que tenga sexo contigo te usará y luego te abandonará. ¿Te suena divertido? No seas tonta. No te mientas diciendo: “Este chico es diferente” porque son todos iguales. Si tiene sexo contigo, lo tendrá con otra chica y con otra más”.

5. No te pasís de lista (o no tengas “sexo seco”)

Está esa idea de la niña bien que pide que le den por el culito para no perder la virginidad. Pues bien: para Hayley, patrañas:

“Cuando se trata de tu pureza, la inmoralidad sexual que Dios detesta incluye lo siguiente: penetración, sexo oral, sexo anal, maturbación mutua, caricias íntimas, sexo oral grupal, encuentros íntimos” (:..) Dios detesta no sólo la inmoralidad sexual, sino que también cualquier indicio de ella, así que nuestra definición, podemos incluir cualquier cosa que pueda hacer creer a la gente que hubo sexo o que lo habrá pronto (o sea, un indicio de sexo). Entonces veamos qué más podemos agregar a la lista: manosearlo, pasar la noche juntos, que él te manosee a ti, besarse apasionadamente en público (todos asumen que ustedes mantienen relaciones sexuales si los ven que tienen tanta intimidad), sexo seco (también conocido como sexo con la ropa puesta), bailar muy sensualmente”.

6.No estaciones el auto

Esta aplica más o menos en América Latina porque uno es pobre y no tiene auto. Pero hay mil cosas más ”No pases tiempo en tu habitación con él con la puerta cerrada. No duermas siesta con él. No se acuesten uno al lado del otro. No estés sola en la casa con él. No detengas el auto con él “para disfrutar el paisaje” o “sólo para hablar”. No se den masajes. No bebas (puedes olvidar tus límites cuando lo haces). No tengas novios no creyentes (no respetarán tus límites)”

Y, para terminar, hace algo muy de libro evangélico: tirar una estadística que sale de no sé dónde. “El 67% de los adolescentes encuestados que habían tenido relaciones sexuales deseaban haber esperado más tiempo”.

7.Sé bien nerd

Después de decir que uno ve tanta cosa sucia en MTV, en internet, en la tele, en todas partes, Jim Burns pone la siguiente página-pacto que uno tiene que firmarle a los papás:

8.Gay: Dios te ama pero deja de ser tan gay

Éste no es de Haley pero no es ninguna novedad. Lo dicen los pastores en la tele cuando patalean contra el matrimonio/adopción, lo dice cualquier evangélico, lo dice Esteban Borghetti (éste no es gringo, es argentino) en su libro “Homosexualidad y juventud”:

“El manejo equilibrado de conceptos como amar al pecador pero aborrecer al pecado es propio de un liderazgo maduro. se trata del mismo sentimiento que jesús tiene hacia nosotros”.

9.La gueidad parte del trauma

“Aarón era un niño de once años que tenía sentimientos normales acerca de las niñas de su edad. Creció en un hogar de clase media con padres que se amaban mucho el uno al otro. Desde que tenía memoria había estado yendo a la iglesia con su familia e, incluso a temprana edad, ya sabía que era un fuerte creyente en Jesús. Eso hasta que un día entró accidentalmente al cuarto de su madre mientras ella estaba desnuda. En un acto reflejo la madre de Aaarón cerró la puerta de golpe y en el proceso le aplastó los dedos con la puerta. ESta era la primera vez que Aarón veía a una mujer desnuda. y la conexión entre el pánico de su madre y duss dedos golpeados lo asustaron de por vida. Dice que desde ese momento no puede ver el cuerpo de una mujer sin sentir dolor. Ahora Aarón vive como un homosexual que lucha en su relación con Jesús”. (en “Sexo del bueno” de Jim Hancock y Kara E. Powell)

10.La lesbiandad parte de puras estupideces

Algunas de las preguntas del libro “101 preguntas frecuentes sobre la homosexualidad” son:

“Hemos observado algunas conductas en nuestro hijo que nos preocupan (como el interés por la ropa de mujer y su identificación con las heroínas en las caricaturas) ¿Son normales estas cosas?

“Mi hijo de catorce años acaba de “declarar su verdad”. Asiste a reuniones de la Alianza Gay-Straight en su escuela secundaria y quiere salir con otros chicos. ¿Debo obligarlo a buscar ayuda y consejería?
¿Cómo le hablo a mi esposo para que deje de creer que es homosexual?”

“Soy peluquera y trabajo con hombres gay en el salón de belleza. Soy cristiana y quiero mostrarles el amor de Dios, pero a veces les permito ser “una chica más” para mostrarles que los acepto. ¿Está mal esto? ¿Qué tipo de influencia puedo ejercer sobre ellos?”

¿Por qué se hacen lesbianas algunas mujeres después de casarse?

Respuesta correcta: “Por falta de satisfacción emocional (…) Si el esposo no satisface las necesidades de su mujer, ella quizá sienta que otra mujer (u otro hombre, claro) podrá hacerlo”.

Pero no todo está perdido para los evangélicos.

Por ejemplo, pueden dejar de ser colas. La pregunta 57 del libro dice: “¿Puede cambiar de veras un homosexual? Si usted cree en Dios Todopoderoso, la respuesta obvia a esta pregunta será un resonante: “Sí!”

Por ejemplo, no hablan nada del sexo dentro del matrimonio (todas las cochinadas -mientras no haya infidelidad- valen).

Por ejemplo, pueden hacerse los giles con el tema de la paja. Porque aunque Onán (el que no lo conoce, que guglee) haya eyaculado afuera de una mujer y Dios lo haya castigado por eso, dicen que -como la palabra masturbación no sale en la Biblia- pueden interpretarlo como quieran.

Pero Dios es un misterio: muchos evangélicos piensan que -como la palabra noviazgo no sale en la Biblia- a Dios no le gusta el noviazgo y uno podría preguntarse qué piensa de Dios de otras palabras que no salen en la Biblia.

Por ejemplo: democracia, gato y sandía.


Vía The Clinic

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