El movimiento Ni Una Menos ya tiene una pequeña victoria en Argentina. Desde su apareición dos años atrás y en un contexto terrible de fimicidios, el colectivo que comenzó con la idea de visibilizar los crímenes de odio de parte de hombres hacia mujeres logró convertir el debate sobre el aborto en un tema país que forzó al gobierno derechista de Mauricio Macri a reconsiderar su postura.

Es un victoria moral, pues no hay nada claro en el Parlamento, donde en un conteo rápido, las fuerzas conservadoras lograrían una estrecha mayoría según un sondeo realizado por Clarín. Si el proyecto que autoriza el aborto legal, seguro y gratuito se tratara hoy, 102 diputados votarían en contra y 94 a favor, aunque hay al menos 29 indecisos y otros 19 que todavía prefieren no pronunciarse. 

El tema ahora es burocrático. Sin embargo, supone un cambio radical para la agenda legislativa del gobierno de Macri, donde el aborto no tenía cabida y, si el tema requería una postura oficial, hubiese sido el rechazo elegante a conversar sobre lo que muchas mujeres consideran un derecho que debe estar asegurado por el Estado. 

Esta semana se comenzará a hablar de la posibilidad de debatir el tema en las comisiones del Parlamento argentino. Con prolongadas audiencias en las que se escucharán “todas las voces” según han señalado los diferentes sectores, en este caso el debate -a diferencia de otros casi resueltos de antemano- puede ser determinante en el resultado.

Por ahora, el tratamiento está en cuatro comisiones: Legislación General, Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia, Legislación Penal y Acción Social y Salud Pública. La primera será la encargada de llevar los tiempos del tratamiento por ser la cabecera, más allá de que en una cuestión tan sensible la intención será avanzar con el mayor grado de acuerdo posible entre las autoridades de las comisiones y de los bloques políticos.

De los 31 miembros de Legislación General, 14 ya se pronunciaron a favor de la despenalización incluido su titular, el macrista Daniel Lipovetzky. En tanto, 12 de los consultados por Clarin dijeron que rechazarán ese proyecto y otros cinco aun no definieron su postura. Para asegurarse el dictamen de mayoría, en esa comisión los militantes de la legalización deberán convencer al menos dos de los “indecisos”.

El proyecto para despenalizar el aborto hasta las 14 semanas de gestación quedó oficializado el martes 6 de marzo con 71 firmas. Sergio Wisky -oficialista- presentó otro en el mismo sentido, con matices. Otros 15 diputados impulsaron la prohibición en todas las circunstancias.

Mientras tanto, entre las impulsoras de la legalización del aborto ha surgido la duda razonable respecto a las verdaderas intenciones del gobierno, pues al activar el debate, también se debate sobre la posibilidad de establecer mecanismos que impidan su aprobación en el futuro. 

En el año 2005, un total de 70 mujeres de diferentes colectivos se unieron para lanzar una campaña por la despenalización del aborto en el Código Penal del país. Ahora el colectivo es inmenso, las manifestaciones protagonizadas por mujeres desbordan cualquier previsión y la Cámara Baja del país ha anunciado que sí, que a la séptima, llevará a debate el proyecto de ley referente al aborto.

“El reclamo de la despenalización del aborto sale completamente reforzado. Es notable que en el año 2015, en las primeras movilizaciones de mujeres, ni siquiera se hablaba del aborto, pero esto fue virando con mucha fuerza”, afirmó a El Diario Sabrina Cartabia del colectivo Ni Una Menos. “Ahora la inmensa mayoría de las mujeres se pregunta por qué esto es ilegal”. Cartabia reconoce que solo es un proyecto de ley y que todavía queda mucha andadura.

Según los datos que maneja Amnistía Internacional, cada año se llevan a cabo 500.000 abortos clandestinos en el país. El aborto es la principal causa de muerte materna en el país. Y en 17 de las 24 provincias argentinas nacen cada año alrededor de 3.000 bebés de niñas de entre 10 y 14 años, según apunta Unicef. 

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