Por un margen mucho más estrecho que el proyectado por las encuestas (46,49% frente al 42,72%) Mario Abdo Benítez se impuso este domingo en las elecciones presidenciales de Paraguay, alargando el gobierno del Partido Colorado por cuatro años más. 

El oficialista hereda un país que ha crecido a un ritmo promedio del 4 % anual durante la última década pero que no ha logrado incorporar a todos los sectores de la sociedad a esta bonanza, pues mantiene una de las tasas de pobreza más alta de la región. 

Uno de los factores más polémicos de “Marito” -como lo llaman para diferenciarlo de su padre- es precisamente el nexo de su familia con el dictador Alfredo Stroessner: su padre fue el secretario privado del dictador. 

Marito nació en 1971, estudió marketing político en Estados Unidos y a su regreso a Paraguay tuvo formación militar hasta terminar como subteniente de aviación de reserva y paracaidista. 

Tras heredar una poderosa herencia de su padre, el nuevo presidente paraguayo dividió su vida entre los negocios y la militancia. Pero la herencia de papá no terminó en los millones: durante toda su carrera política, el nuevo presidente paraguayo se mostró orgulloso de su relación con Alfredo Stroessner y aplaudió su gestión de más de 40 años.

Como buen político, a pesar de exhibir su simpatía por Stroessner, siempre se distanció en público de los asesinatos, violaciones, torturas y desapariciones. 

Aunque según los informes de la Comisión Verdad y Justicia la dictadura paraguaya dejó más de 400 desaparecidos, casi 20.000 torturados y más de 20.000 exiliados, para Abdo Alfredo Stroessner “dejó las bases de las grandes infraestructuras que hasta hoy tiene el pueblo paraguayo”.

Me negarán tres veces

Pero antes de las elecciones, Marito se hizo el loco. Retrocedió en sus convicciones y rechazó las críticas por la cercanía de su familia con Stroessner. “Me he ganado credenciales democráticas en mi trayectoria política”, declaró al final de la campaña electoral. Aunque se distancia de la dictadura recordando que para el momento del derrocamiento de Stroessner él apenas tenía 16 años de edad, en 2006 asistió a los funerales del exdictador, que se exilió en Brasilia.

Abdo dio sus primeros pasos política cuando tenía 33 años. Llegó a ser vicepresidente del Partido Colorado y presidente del Senado y desde allí construyó la disidencia interna que le terminó por arrebatar la candidatura en estas elecciones al delfín del mandatario Horacio Cartes, Santiago Peña.

Su quiebre con Horacio Cartes le sirvió para posicionarse ante muchos electores descontentos con la gestión del actual presidente, a quien algunos responsabilizan por la profundización de la pobreza que afecta a casi uno de cada tres paraguayos.

De todas formas, tras las internas de diciembre de 2017, los dos sectores colorados hicieron las paces y se presentaron unidos a estos comicios, lo que les permitió mantener al Partido Colorado en el poder tras décadas de Gobierno apenas interrumpido por la gestión del progresista Fernando Lugo, entre 2008 y 2012.

Nacido en Asunción en 1971, “Marito” se casó dos veces y tiene dos hijos de su primer matrimonio. Su segunda esposa, Silvana López Moreira Bo, es nieta de un poderoso empresario de la época de Stroessner, Nicolás Bo Parodi. En el ámbito empresarial, estuvo al mando de dos empresas vinculadas al sector de la construcción, que obtuvieron contratos con Gobiernos regionales de tinte colorado.

El representante del Partido Colorado reiteró en su campaña su compromiso con la democracia, en un intento por despegarse de su vínculo con la dictadura. “Nadie puede dudar de mi compromiso con la democracia”, dijo y anunció que iría luego al cementerio a visitar la tumba de su padre. “Marito” prometió que liderará “un salto para adelante” en Paraguay, donde casi una de cada tres personas vive en la pobreza o la extrema pobreza.

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