El viral del momento en Colombia lo protagonizan tres actores: un cantante callejero, una mujer con su amigo y un restaurante de Medellín.

Primer acto: de cómo un bonito gesto fue frenado por el absurdo.

Valeria Lotero estaba almorzando en el restaurante Taquino de Medellin con un compañero de trabajo. Mientras comían entró un hombre mayor a cantar. Guitarra en mano le dio al repertorio clásico y al acabar, Lotero y su amigo no solo le dieron plata sino que lo invitaron a comer con ellos.

Segundo acto: aparece la pérfida gerenta/dueña

Antes de que el cantante andariego se sentase a la mesa a dar cuenta de sus bocados, una mesera llegó a la mesa: que no se puede que el hombre -a esas alturas José- se tiene que ir porque dizque acá no puede estar, dicen que dijo. Si lo van a invitar a almorzar, que se lleve la sopa en bolsa y que coma por fuera del lugar.

Ante el reclamo de Lotero y su amigo, apareció la dueña/gerenta a decir que sí: al hombre no lo aceptaban en sus mesas y entonces sale el celular: video en ristre, Lotero le dice que qué pena con usté señora, pero que esto no se queda así. Qué cómo puede ser posible que no permitan a un buen hombre comer allí.

Tercer acto: El Espíritu Santo y vengador de la virtualidad

Lotero cumple lo prometido: la cosa no se quedó así: la subió a internet y bola de nieve que coge y baja y crece y crece y llega a la prensa y el posteo se hace viral: hasta hace un rato más de 300.000 compartidos con los videos en que José pide perdón por existir y la Lotero insiste en la crueldad de la discriminación gratuita.

Cientos de internautas, ejército justiciero y a ratos irresponsable, la emprende contra el Taquino. Más de 19 mil calificaciones negativas en su página de Facebook y otras tantas en el perfil de google: algunos mensajes rayan en la colombianidad: que amenazas de muerte y palabras como malparido aparecen decentes.

 

Esta es la historia:

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