En un final de mundial, la aprobación del aborto legal se impuso finalmente en la votación en la Cámara de Diputados de Argentina durante una sesión histórica donde el escenario fue cambiante y dramático.

Finalmente, la votación concluyó con 131 votos a favor y 123 en contra.

A diferencia de otras iniciativas parlamentarias en las que de antemano se intuye su resultado, en este caso las posiciones contrarias dentro del oficialismo y la oposición hicieron que la votación tuviera un final imprevisible. 

El proyecto, impulsado por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, busca despenalizar cualquier aborto hasta la 14º semana de gestación y no solo en los actuales supuestos por violación y peligro de salud de la madre, que tienen como origen el código penal vigente, de 1921.

“La interrupción voluntaria del embarazo no se trata de una cuestión moral o ética, es un problema de salud pública, porque muere gente y (los abortos clandestinos) generan gravísimos daños en mujeres jóvenes y sanas”, dijo en la sesión la diputada Samanta María Celeste Acerenza, de Propuesta Republicana (PRO), del frente gobernante Cambiemos.

Sin embargo, el oficialismo, al que el presidente Mauricio Macri, abiertamente contrario al aborto, dio libertad de conciencia para afrontar el debate, se muestra fuertemente dividido, así como la oposición, encabezada por las varias vertientes del peronismo.

“El aborto no es un derecho humano. El derecho humano es el derecho a la vida, no a eliminarla y destruirla. No hay política más progresista que la de ser generoso con la vida y defenderla”, opinó Natalia Villa, también del PRO, partido al que pertenece el jefe de Estado.

Entre otros aspectos, el proyecto que ahora pasará al Senado, garantiza, una vez transcurridas las 14 semanas de libertad para abortar, interrumpir legalmente el embarazo si es fruto de una violación, si está en riesgo la salud de la mujer y si se diagnostica la “inviabilidad” de vida” extrauterina del feto.

Además, si la persona gestante es menor de 16 años, el aborto se debe realizar con su consentimiento y respetando el interés de la embarazada y su derecho a ser oída.

El texto, que exige que el Estado asegure políticas de educación sexual, vela por la objeción de conciencia del profesional de la salud que deba intervenir en el aborto pero solo si lo ha expresado previamente “de manera individual y por escrito”, y no la permite si la mujer requiere “atención médica inmediata”.

“Lo que estamos discutiendo acá, tarde o temprano va a ser legal en la Argentina, tenemos que escuchar la voz de la gente y hacerlo cuanto antes, porque si no va a seguir habiendo más muertes”, afirmó Daniel Filmus, diputado del Frente Para la Victoria, formación kirchnerista dentro del peronismo.

Una opinión que contrasta con otras de la misma raíz política, como la también peronista Elda Pertile.

“Cuando escucho hablar de la semana 14… decir que la vida ahí recién comienza es negar la concepción. No llegaríamos a la semana 14 si no hubiera habido vida desde la concepción”, señaló.

La realidad clandestina

La despenalización del aborto ha generado históricamente una fuerte división en el país, y en este caso llega al pleno tras un inédito debate en audiencias públicas en las que durante dos meses han expuesto, a favor y en contra de la iniciativa, más de 700 hombres y mujeres de la sociedad civil.

A pesar de que el proyecto se presentó hasta en siete ocasiones, en las que ni siquiera se llegó a debatir, el pasado 1 de marzo Macri optó por facilitar que se dé un debate que es considerado “histórico” entre el abanico político y social, al haber conseguido llegar al Congreso.

Desde ese momento, grupos a favor y en contra del proyecto han realizado intensas campañas con multitudinarias marchas de uno y otro lado.

Uno de los principales argumentos de quienes apoyan que no se castigue penalmente la interrupción del embarazo es que los alrededor de 500.000 abortos clandestinos que se estima se producen al año en Argentina son la principal causa de muerte materna en 17 de las 24 provincias.

Mientras, las organizaciones denominadas “provida” consideran que el aborto es “un fracaso social” y piden a los legisladores que respeten las dos vidas reforzando la educación sexual.


Con información de La Nación/ Página 12/ Clarin

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