Iván Duque lleva días tratando de demostrar que no es un “títere” ni la herramienta de turno del ex presidente Álvaro Uribe. Desafortunadamente para él, no siempre tiene éxito en esa colosal empresa. Después de todo, sin el apoyo del patriarca de la derecha no estaría donde está.

La última de sus derrotas en esta batalla para forjarse una identidad propia lejos de la sombra del patrón la vivió el fin de semana en Madrid, hasta donde viajó para encontrarse con las autoridades de este país como parte de las actividades protocolares previas a su asunción. 

Segundos después del primer apretón de manos con el rey Felipe de Borbón, mientras posaban ante los medios en el Salón de Audiencias del Palacio de la Zarzuela, Duque no se contuvo o simplemente obedeció fielmente una orden. La cosa es que el presidente electo no encontró mejor comentario que mandar saludos de terceros.

Duque aprovechó este instante, que podría considerarse sin protocolo alguno, para hacer público los saludos y no cuando se reunieron en un salón privado.

Tras las fotografías de los medios, Duque le dice al rey Felipe VI: “le mandó muchos saludos su gran amigo el presidente Uribe”. 

Ante la indiferencia del rey, Duque vuelve a la carga para decirle que Uribe “lo quiere mucho”; y “también sabe quién le mandó muchos saludos, el presidente Pastrana, hablé con él esta mañana”.

El episodio generó cientos de burlas entre los opositores a Duque, a quien le recordaron su estigma de “marioneta” y otros tantos cuestionaron lo poco oportuno del momento, considerando su actitud como “infantil”.

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