Esta historia se repite. Esta historia sucedió en el pasado, ahora y lo hará en el futuro: Anthony Gignac o el “Sultán Bin Khalid Al-Saud”, se hizo pasar durante 20 años como parte de la realeza árabe, logró estafar a varios inversionistas millonarios alrededor del mundo y finalmente fue descubierto por un descuido infantil: comer tocino.

Cuando “Al-Saud” puso su mira en Miami para seguir engañando a inversionistas, no se imaginó que sería su último robo gracias a que el constructor multimillonario Jeffrey Soffer se percatara de la peculiar dieta que manejaba el monarca, ya que el Corán prohíbe el consumo de cerdo, y lo mandó a investigar, informa el Nuevo Herald.

Soffer alcanzó a creerle a Gignac su interés de invertir varios millones de dólares en el icónico Hotel Fontainebleau de Miami Beach que acababa de ser remodelado y le llegó a hacer regalos que superaban los 30 mil dólares, indica el medio.

Gignac se encuentra detenido desde noviembre de 2017 después de ser arrestado en el aeropuerto de Nueva York por estar usando un pasaporte con el nombre de otra persona. Su sentencia se conocerá dentro de un mes, luego de haberse declarado culpable por robo de identidad, por hacerse pasar como funcionario extranjero y por fraude. Adicionalmente, se conoce que Alcanzó a hurtar más de 7 millones de dólares entre 2015 y 2017.

El “sultán” nació en Colombia y fue adoptado por una pareja oriunda de Michigan cuando era pequeño, señala el periódico norteamericano.

Este hombre compartía su vida de “lujo” en su cuenta de Instagram: @princedubai_07, en la cual dejó de publicar desde el 26 de octubre de 2017 y en donde algunas personas notaron su mentira.

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