El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, tiene tan pocos aliados que su avión presidencial difícilmente es bienvenido. Su presencia desata rechazo y más de un gobierno latinoamericano lo ha declarado persona non-grata. Salvo Bolivia y Nicaragua, los amigos del líder bolivariano son escasos.

Por eso llamó la atención su viaje a China, donde intentará obtener nuevos préstamos para poner pañitos fríos sobre la grave crisis económica que atraviesa Venezuela.  “Voy con grandes expectativas y nos volveremos a ver [con las autoridades chinas] en unos días con grandes logros”, dijo el líder en una transmisión estatal desde el aeropuerto, sin proporcionar detalles.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de China ha precisado que Maduro estará de visita desde este jueves hasta el sábado tras la invitación del presidente, Xi Jinping. “Recientemente, el presidente venezolano ha impulsado activamente las reformas económicas, provocando una reacción positiva de la sociedad”, ha dicho el portavoz del ministerio, Geng Shuang.

“Creo que una Venezuela estable está entre los intereses de todos. China tiene fe en que el pueblo y el Gobierno venezolano podrán manejar sus asuntos internos dentro del marco legal”, ha agregado, explicando que esta visita es beneficiosa para la confianza mutua de ambas partes, para impulsar la cooperacióm y para ampliar los lazos entre los dos países. 

Abrir el chorro

El vicepresidente venezolano, Delcy Rodríguez, que ya se encontraba en China, ha confirmado los vínculos de amistad que los países tienen desde hace mucho tiempo tras una reunión con su homologo chino, Wang Qishan, y ha asegurado la continuación de una cooperación que ha estado “progresado constantemente”.  Rodríguez se ha reunido también con Zhang Jianhua, el presidente de la Corporación Nacional de Petróleo de China (CNCP), la mayor empresa estatal de energía. En la reunión ha participado también un representante de la compañía Petróleos de Venezuela (PDVSA). 

CNPC ha comunicado a través de su web que espera que ambas partes continúen trabajando para profundizar los vínculos en los sectores de petróleo y gas, y al mismo tiempo que pueda ayudar a Caracas a aumentar la producción. La compañía asiática es un inversionista fundamental en el sector energético venezolano y además uno de los principales impulsores del petróleo del país latinoamericano bajo las políticas de prestamos entre gobiernos. 

Enemigos de mis enemigos son mis amigos

Durante más de una década, China ha abastecido más de 50 mil millones de dolares a Venezuela a través de acuerdos de préstamos en el sector petrolífero que ayudaron Pekín a asegurarse el suministro de energía para su economía de rápido crecimiento mientras, reforzando al mismo tiempo un aliado frente a los intereses Washington en América Latina. Sin embargo, el flujo de efectivo se detuvo hace casi tres años cuando Venezuela solicitó un cambio de los términos de pago en medio de la caída de los precios del petróleo y la disminución de la producción de crudo que empujó a su economía estatal a un colapso hiperinflacionario.

El Ministerio de Finanzas de Venezuela anunció en julio que iba a recibir 250 millones de dolares del Banco de Desarrollo de China para impulsar la producción de petróleo, pero no ofreció más detalles. Caracas ya había aceptado un préstamo de 5 mil millones de dolares de Pekín para su sector petrolero, pero todavía no ha recibido la suma total. Asdrubal Oliveros, un consultor local que controla los prestamos chinos, ha confirmado que Venezuela estaba a punto de obtener un nuevo préstamos de 5 mil millones de dolares para financiar proyectos financiero y que pero China estaba esperando que Maduro anunciara una serie de medidas económicas, incluida una fuerte devaluación y controles monetarios más flexibles antes de otorgarlo. 

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