Desde las leyendas contadas alrededor de una fogata, hasta las novelas de Orwell, llevamos años narrando los peligros del mal uso del poder, a veces escondido detrás de un populismo hechizante. Esta conexión entre política y literatura está presente hoy en día en todo el mundo, pero específicamente en varias novelas que tratan sobre los dos gobiernos con los que crecí: el de Alberto Fujimori en Perú, y el de Hugo Chávez en Venezuela. De todas estas, destacan Grandes miradas (2003) de Alonso Cueto, y Patria o muerte (2015), de Alberto Barrera Tyszka. Aunque a muchos les resulte escandaloso comparar estos dos regímenes, estas novelas nos muestran que el fujimorismo y el chavismo se asemejan más de lo que parece a primera vista.

Grandes miradas se basa en hechos reales: el juez César Díaz Gutiérrez, llamado Guido en la novela, fue asesinado por el SIN tras negarse a colaborar con el gobierno, que le pedía que exculpe a un delincuente. Grandes miradas ilustra el camino que recorre Gabriela, la novia ficticia del juez, hasta colocarse frente a Montesinos con una cuchilla. Además de descubrir lo que ocurre dentro del régimen (la manipulación de la prensa, el uso de fuerza contra la oposición, y el mesianismo), Gabriela se contagia de esa violencia, como se vieron contagiados muchos peruanos durante los años noventa.

Montesinos, alias El Doctor, utiliza todo lo que lo rodea para intentar saciar su sed de poder y control. “Tiene una cara paralizada por la costumbre de no moverse. […] Estos ojos laterales, cuyo poder está basado en lo que podría llamarse una opacidad vibrante, parecen absorber la luz de los alrededores para integrarla en un sistema interno, un hueco negro que absorbe toda la materia circundante en su vacío” (Cueto 2003: 29-30). Con esta y muchas más imágenes, Cueto describe la vida tan escasa de empatía y ética que llevaba Montesinos, parecida a la de gran parte de los líderes corruptos que se dedican a la manipulación de las instituciones estatales. Además, Cueto utiliza el monólogo interior, principalmente de dos periodistas, para explicar la demagogia del gobierno fuji-montesinista. En la novela, los periodistas cuestionan su rol como difusores de mentiras, acercando al lector a las reflexiones de quienes, a diferencia del juez asesinado, no encontraron cómo decir “no”.

Por su lado, Patria o muerte transcurre durante los últimos meses de vida y gobierno de Chávez. En la novela, Miguel Sanabria, un doctor caraqueño, recibe una grabación sobre Chávez en su lecho de muerte, y debe esconderla para ayudar a su sobrino chavista. Sanabria desprecia los discursos de Chávez, pero rechaza también a la oposición ciega y poco informada. No se deja manipular por ideología ni personaje alguno al tomar decisiones sobre a quién apoyar y a quién no como gobernante. Y para Sanabria, doctor reflexivo que diagnostica enfermedades y busca curas, Hugo Chávez no es una opción.

Las afirmaciones del narrador en distintos momentos de la novela critican la forma de Chávez de acaparar el poder, incluyendo frases como “El carisma no se improvisa” (B.T. 2015: 127), o “La vanidad es el motor de la historia” (B.T. 2015: 128). Además, Barrera transcribe discursos del verdadero Hugo Chávez para transmitir lo que lograba hacer el mandatario con sus palabras. En una escena, Chávez “Trémulo, alzó la vista hacia el cielo y se dirigió directamente a las alturas: «Dame vida, Cristo, dame tu corona, dame tu cruz, dame tus espinas, yo sangro pero dame vida, no me lleves todavía porque tengo muchas cosas por hacer»” (B.T. 2015: 125). Las cosas por hacer se refieren a ayudar al pueblo, a luchar en contra del imperio y llevar adelante su proyecto de socialismo del siglo XXI, que, como muestran los hechos, resultó ser una catástrofe.

Ambas historias se desarrollan en la etapa final de un régimen autoritario. Así, los autores señalan que el populismo y el autoritarismo tienen, siempre, fecha de caducidad. Grandes miradas logra que no se olvide lo que hicieron Montesinos y Fujimori, a pesar de que muchos aún los veneren por haber acabado con Sendero Luminoso, la hiperinflación y el aislamiento financiero internacional. Por su lado, Barrera se centra en comprender cómo llegó Hugo Chávez al poder, haciendo que el lector reflexione sobre la importancia de cubrir ciertas necesidades socioeconómicas de forma democrática antes de que un movimiento mesiánico arrase con todo un país.

Como han señalado muchos escritores, desde Swift hasta Cortázar, el diálogo entre la literatura y su contexto sociopolítico es imprescindible cuando queremos entender nuestra coyuntura social, y los procesos que en ella se viven. La ficción puede arrojar luz sobre el origen, y especialmente el auge, de líderes como Fujimori, Montesinos y Chávez, entre muchos otros de los que están accediendo al poder en varios países alrededor del mundo. Este tipo de novelas pueden y deben utilizarse como una herramienta social. Proveen un terreno fértil para la reflexión colectiva, tanto sobre la historia narrada en el texto, como la historia y el presente de la realidad social e individual. No sobra decirlo: leamos más.


Claudia Paredes Guinand nació en Arlington, Virginia. Tras una infancia y adolescencia en Lima, su ciudad paterna, con varias idas y venidas a Venezuela, su país materno, estudió dos años en la Pontificia Universidad Católica de Perú. En el 2011 se mudó a Barcelona, donde terminó la carrera de antropología y cursó el Master de Creación Literaria en la Universidad Pompeu Fabra. Actualmente, realiza un doctorado en la UPF sobre la relación entre literatura y política, comparando el fujimorismo y el chavismo. 

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