La visita que la semana pasada realizó Andrés Manuel López Obrador al hospital despertó toda una serie de comentarios sobre su estado de salud, ya que en diciembre de 2013, el presidente electo de México sufrió un ataque cardíaco que lo mantuvo en reposo durante semanas.

El mismo López obrador confirmó la visita al cardiólogo, el pasado martes, y su equipo explicó que se debió a un chequeo de rutina en el que le informaron que todo estaba bien, sin embargo, versiones periodísticas señalan que AMLO, de 64 años, enfrenta un padecimiento que no está relacionado con el corazón y que pone en riesgo su movilidad.

El reconocido columnista mexicano Carlos Loret de Mola, del diario El Universal, publicó que al próximo presidente de México le tuvieron que quemar nervios en la zona de la nuca para terminar con una dolencia en las cervicales.


 

Según el columnista, los dolores ya lo aquejan antes del inicio de las precampañas a la presidencia, pero en lugar de una operación que hubiera necesitado semanas de reposo decidió que le “quemaran los nervios en la zona de la nuca para dejar de sentir el dolor”.

 En México la salud del presidente es un tema de seguridad nacional, por eso no pueden hacerse públicos sus expedientes médicos.

 Durante la campaña se insistió sobre el estado de salud del entonces candidato de la izquierda, quien justificó que los rumores se originaron por su crecimiento en las preferencias electorales.

“Están muy nerviosos nuestros adversarios porque seguimos creciendo. Es un fenómeno, la verdad. Estamos creciendo mucho, cada vez hay más gente que se está uniendo al movimiento”, dijo en una ocasión.

En el pasado se ha señalado que el próximo presidente de México enfrenta problemas del corazón y en la columna vertebral y que uno de sus doctores de cabecera sería Félix Dolorit, uno de los más reconocidos y cotizados del mundo, gracias a su trabajo en Hospital Comunitario en Larkin, ubicado en la zona más exclusiva de Miami.

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