El fantasma del “Castrochavismo” ha sido una estrategia infalible para los políticos populistas de toda América: desde Sebastián Piñera a Alvaro Uribe -el “prócer” que acuñó el término- la idea de que si sus partidos pierden una elección el país podría convertirse en otra Venezuela ha sido una exitosa fórmula del miedo. 

Tan exitosa que el mismo Donald Trump la está copiando. Con respecto a las elecciones legislativas en curso y que terminan este martes en Estados Unidos, el empresario dijo que una victoria de los demócratas aceleraría la llegada del socialismo y de hordas de criminales provenientes de América Central. El Castrochavismo se instalaría en Washington…

En un evento de campaña a favor de los candidatos republicanos al Senado y a la gobernación del Estado, Rick Scott y Ron DeSantis en Pensacola, Florida, Trump advirtió mesiánico: “Si los republicanos no ganan, EEUU será invadido”. Pero fue mucho más allá: “Los demócratas impondrán el socialismo. Bienvenidos a Venezuela”.

En el encuentro, realizado en la pista del aeropuerto, el presidente sacó pecho por las excelentes cifras del empleo y las reducciones de impuestos adoptadas en diciembre de 2017, y catalogó como apocalíptica la política migratoria de sus adversarios. “Los demócratas quieren borrar las fronteras y dar más derechos a los clandestinos que a los ciudadanos estadounidenses”.

En un mitin en Montana, Trump había anunciado que el programa de inmigración de los demócratas abre las puertas al “tráfico de drogas, el tráfico de seres humanos y los cárteles criminales”.

Contra las caravanas de varios miles de migrantes centroamericanos que actualmente están atravesando México rumbo a Estados Unidos, Trump ordenó un despliegue de miles de soldados en la frontera mexicana. Dijo que “300 de esos migrantes son muy malos” según información que aseguró haber recibido de las autoridades mexicanas.

Referendo

Este martes se llevarán a cabo las primeras elecciones luego de la elección del millonario en la Casa Blanca y definirán qué partido tomará el control en ambas cámaras del Congreso hasta noviembre de 2020, la próxima presidencial.

Hace ocho años, el presidente demócrata de entonces Barack Obama, se alistaba para sufrir una marea republicana en sus primeras elecciones de medio mandato, una revolución propiciada por el movimiento conservador Tea Party.

 

Este año, el exmandatario es la figura más buscada por los candidatos demócratas. “Estoy aquí por una simple razón: pedirles que vayan a votar”, dijo Obama el viernes en Atlanta (Georgia), en el acto de apoyo a Stacey Abrams, la mujer que podría convertirse en la primera gobernadora negra electa en el estado sureño.

Aunque Obama no nombró a Donald Trump, denunció en su discurso que las consecuencias de la abstención son profundas, “ya que Estados Unidos se encuentra en una encrucijada. Los valores de nuestro país están en juego”.

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