Desde hace varios años Cartagena de Indias se ha convertido en un triste destino de turismo sexual y detrás de este fenómeno hay una serie de empresas organizando toures sexuales en donde se ofrecen mujeres, droga y alcohol en playas paradisíacas. 

Por estos días, un dentista de Nueva York hizo el tour y contó su experiencia al diario sensacionalista The Sun. 

Según su relato, Ryan es un dentista de 33 años que vio uno de los videos con los que promocionan fiestas sexuales en Cartagena. El hombre, casado y padre de dos niños, se entusiasmó y accedió a pagar los 6.000 dólares que cuesta uno de estos planes.

La mayoría de sus 30 compañeros de viaje eran hombres profesionales, trabajadores de Silicón Valley, abogados, médicos entre 25 y 50 años y, según Ryan, la mitad eran casados.

“Los integrantes de las empresas de tecnología nunca habían hecho algo así antes y se notaba que estaban nerviosos”. Explicó que la mayoría eran estadounidenses y que había algunos británicos, canadienses y australianos.

Los canadienses llamaron la atención de Ryan porque ambos eran estrellas de música famosas a nivel mundial. A uno  de ellos lo reconoció justo al verlo.

La experiencia empezó cuando se subieron a un yate “que estaba lleno de latinas bailando y bebiendo. Cuando nos montamos nos empezaron a dar trago y las cosas se relajaron”.

Después, los organizadores les pidieron a los participantes que escogieran dos mujeres y según Ryan a todos les gustaron, menos a un hombre que pidió una joven más delgada. “Rápidamente se deshicieron de ella y encontraron a una que se ajustaba a lo que él quería”, contó al diario sensacionalista británico.

No tardó mucho tiempo y los hombres se fueron con las mujeres que habían elegido a los cuartos de un hotel cinco estrellas. El hombre calificó el resort como un “paraíso tropical”.

Según su descripción había “comida ilimitada, cancha de golf y de tenis y una playa exclusiva. Sin embargo todos solo querían una cosa”.

De acuerdo al hombre muchos de los participantes ni siquiera durmieron en los cuatro días del evento y estaban despiertos siempre para aprovechar la compañía de sus chicas.

Con respecto a las jóvenes, dijo que apenas hablaban inglés.

La otra promesa del plan eran las drogas y de acuerdo al hombre “siempre estaban disponibles”. Las sustancias eran diversas. Según Ryan había las conocidas pero también otra llamada ‘toothy’ que según él nunca había probado y ayudaba para tener sexo”.

El momento cumbre del viaje era una actividad llamado “All In” (Por todo), en la que cada uno de los participantes tenía la posibilidad de estar con 15 mujeres al tiempo en un cuarto.

“Es la cosa más loca que he hecho en mi vida. Quería que la hora nunca terminara, dijo Ryan.

Los días tenían muchas actividades como bailar salsa sin ropa, saltar desnudos del yate y en las noches las mujeres bailaban desnudas en la mansión.

Además, los canadienses que asistieron dieron un concierto que sorprendió a todos los participantes. “Los dos tenían a sus chicas y pensamos que era solo para eso. Prometieron que volverían este año”.

De acuerdo al neoyorquino no importaba el lugar ni el momento y sostuvo relaciones en todos los lugares como el restaurante, la piscina, el yate y hasta la cancha de golf.

“Podíamos cambiar de pareja con otro de los invitiados si nos cansabamos de una de las mujeres”.

La pareja de swingers fue otra de las cosas que llamó la atención de dentista. “La esposa se puso muy celosa y tuvieron muchas peleas. Siempre estaban gritando y peleando”.

“Pero finalmente tuvieron una orgia en su cuarto con tres de los viajeros y sus chicas”, explica Ryan.

Según el hombre esto solo fue lo que recordó pues en la segunda parte del viaje perdió la memoria por la cantidad de drogas que consumió. Además  contó que se embarcará nuevamente, “ya pagué por el tiquete de este año y me iré el 14 de diciembre. Nuevamente le diré a mi esposa que voy en un viaje de negocios”.

Hace un año, bajo el nombre de Sex Island, un elaborado video mostró a un turista llegando al aeropuerto Rafael Núñez para luego irse de juerga a un yate en aguas del Caribe, compañía de decenas de mujeres en reveladores trajes de baño y sugestivas poses.

En agosto se conoció un post en Instagram que señalaba: “Tenga el momento de su vida. La fantasía de cada hombre se convierte en realidad. Disfrute de bebidas, comida, drogas, en un lujoso yate con las más bellas mujeres, todo en el Caribe. Estas chicas están deseando hacer cualquier cosa para entretenerte”. El costo de la entrada en esta ocasión es de 6.000 dólares, 1.000 más que en 2017.

El alcalde encargado de Cartagena, Pedrito Pereira, salió al paso a esta publicidad, que consiste en una edición del video de 2017 en el que se identifica el terminal aéreo local, y la tomó como una afrenta a la ciudad.

“Aquí no toleramos el mínimo intento de irrespeto contra la ciudad. Estamos en contra y rechazamos el abuso y la explotación sexual en cualquiera de sus formas”, manifestó el mandatario cartagenero en su perfil de Twitter.


Con información de The Sun y Semana

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