Argentina se enfrentará este viernes a un reto que podría cambiar su rol como actor internacional: las autoridades de este país están estudiando presentar cargos penales en contra del príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohamed bin Salmán, ahora que tiene previsto visitar el país para la cumbre de líderes mundiales del G20.

La investigación se enfoca en posibles crímenes de guerra por la intervención militar saudita en la nación vecina de Yemen, es la mayor prueba internacional sobre si Bin Salmán podrá superar el escándalo que lo rodea por el asesinato del periodista saudita disidente Jamal Khashoggi, columnista del Washington Post.

También se prevé que el caso sobre Khashoggi sea parte de la indagatoria, al igual que acusaciones de tortura dentro de Arabia Saudita.

La investigación en Argentina comenzó por una denuncia del grupo Human Rights Watch, aunque aún se encuentra en las primeras fases y puede que la inmunidad diplomática o de otro tipo blinde de los posibles cargos al príncipe saudita. Los funcionarios argentinos indicaron que es poco probable que la indagatoria resulte en un arresto antes de la cumbre del G20, que empieza el 30 de noviembre.

Sin embargo, el que siquiera exista el riesgo de una disputa en los tribunales argentinos podría empañar un viaje que quienes lo respaldan veían como una oportunidad para que Bin Salmán demostrara que aún es bien recibido entre líderes mundiales pese a la conclusión de agencias de inteligencia turcas y estadounidenses de que él personalmente autorizó el asesinato de Khashoggi.

Si cancelara su visita a la reunión del Grupo de 20, a la que acuden los mandatarios de las mayores economías del mundo, sería señal de que el estigma por el asesinato de Khashoggi seguirá afectando al príncipe de 33 años en su papel como líder regional, mismo rol por el cual funcionarios del gobierno estadounidense de Donald Trump han dicho que mantienen la relación. (El presidente Trump dijo en un comunicado sobre la conclusión de la CIA sobre la culpabilidad de Bin Salmán: “Quizá lo hizo y quizá no”).

Con el respaldo de la Casa Blanca, el príncipe heredero ha hecho varias visitas recientes a aliados sauditas en Medio Oriente, donde fue fotografiado y no hubo mención alguna al caso Khashoggi.

Sin embargo, su aparente gira de la victoria quedaría frenada antes del final en el G20 con la acción de los fiscales argentinos.

“Mohamed bin Salmán debería saber que, si va a Argentina, podría enfrentarse a una investigación penal”, dijo Kenneth Roth, director ejecutivo de Human Rights Watch, en un comunicado sobre la denuncia.

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