El debate político de la derecha chilena está entrando en un terreno al menos curioso: después de que Stefan Kramer, el popular imitador local, hiciera una versión del presidente Sebastián Piñera para un segmento de la Teletón en donde el presidente aparecía como alguien no muy lúcido.

“Yo no sabía de la rutina. Yo creo que cada uno se tiene que hacer responsable porque este es un programa de unidad. Este es un programa en que queremos juntar a todos los chilenos, y yo creo que eso es lo más importante”, dijo Mario Kreutzberger, Don Francisco, quien es el encargado de montar el show recaudador hace más de 40 años.

“Si alguien hace algo que no corresponda a eso, está faltando a nuestros deseos. Pero nosotros no podemos hacer censura. Cada uno se tiene que censurar”, agregó Don Francisco.

En redes sociales la derecha mostró su enojo por la representación de Piñera, alegando que era una falta de respeto. En la imitación, Piñera aparece lento y no puede contestar una sola pregunta bien, a pesar de sus esfuerzos.

La imagen potencia una serie de rasgos del presidente por los que se ha vuelto famoso desde que el semanario The Clinic bautizara sus salidas de libreto y constantes errores de pronunciación y referencias históricas erradas. 

Ayer no más se anotó una nueva Piñericosa al abordar el caso del joven mapuche Camilo Catrillanca, asesinado por la policía el mes pasado en dudosas circunstancias. En una rueda de prensa, el mandatario dijo que todos los culpables del crimen de Emilio Catrillanca debían pagar. Las risas en redes sociales dieron la razón al imitador.

Pero el tema escaló y hasta la esposa de Piñera se metió al baile. La Primera Dama, Cecilia Morel, decidió fijar posición sobre la imitación que hizo Stefan Kramer.

Consultada sobre la controversia en radio Sago de Puerto Montt, Morel dijo que le han llegado una serie de comentarios sobre lo que pasó, pero que tanto ella como el Mandatario no han podido ver el espectáculo.

“Distintas personas ya me lo han comentado y creo la figura de los Presidentes hay que respetarla. Indudablemente, el humor en todos los países existe y es importante, pero hay un límite y una línea que se llama respeto”, opinó la Primera Dama.

Acerca de cómo se toman ella y su marido este tipo de rutinas, Morel sostuvo que “el humor siempre lo hemos tomado bien y él sabe que la gente se puede reír y él también se ríe, pero el humor tiene un límite y se llama respeto”.

Esta es la imitación

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