Con Andrés Manuel López Obrador se acabaron los lujos en México, empezando por el del avión presidencial, que va a ser vendido. El nuevo presidente, el primero de izquierdas en la historia del país, considera que este aparato es un símbolo de los excesos del pasado y asegura que él solo se desplazará en vuelos comerciales, como hizo durante la campaña.

El avión, un Boeing Dreamliner, costó 218 millones de dólares. Para mostrar la ostentación de la aeronave, las autoridades han abierto sus puertas a la prensa. Pero lo que más ha llamado la atención no ha sido el espacioso interior, ni la multitud de pantallas planas, sino la enorme cama presidencial y el mármol del cuarto de baño. La aeronave va a ser trasladada a California, a la espera de encontrar un nuevo propietario.

López Obrador defiende su plan para la militarización de la seguridad

Entretanto, AMLO, acrónimo con el que se conoce al nuevo presidente, se ha puesto manos a la obra. En su primer día en el cargo, ha defendido su plan para que el Ejército siga siendo el pilar central de la lucha contra el narcotráficoy contra la gangrena de la violencia en el país. Y lo ha hecho, flanqueado por generales, en una base militar en la capital mexicana.

“El pueblo de México necesita de sus Fuerzas Armadas para atender este problema grave de la inseguridad y de la violencia”, dijo López Obrador.

Fue el expresidente Felipe Calderón quien en 2006 desplegó por primera vez a las Fuerzas Armadas, destando la llamada “guerra contra el narcotráfico” que ha dejado miles de muertos en México sin conseguir que la situación mejore.

El plan de López Obrador incluye 60.000 efectivos del Ejército, la marina y policías federales. Una propuesta que asegura someterá a votación pública en los próximos meses.
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