El presidente colombiano Iván Duque no lo está pasando bien. Desde su llegada a la presidencia en agosto, las cosas han ido cuesta arriba para el delfín de Álvaro Uribe y cada vez el camino parece más duro de transitar.

Una suma de errores y propuestas opuestas a lo planteado en campaña lo han llevado a marcar el nivel más bajo de popularidad en décadas y varios expertos coinciden en que a su gobierno le falta norte, y que políticas impopulares en sus primeros tres meses y la crisis desatada por las manifestaciones estudiantiles.

La popularidad de Duque en sus primeros cien días de gobierno va desde un 22%, según la encuesta Pulso País de Datexco, hasta un 38%, que es en la que mejor le va, de la encuesta de Cifras y Conceptos.

Pero esto puede ser un detalle. Los verdaderos problemas los tiene más allá de la popularidad y el último de estos golpes fue el rechazo a una terna de fiscales para rellenar el cargo de investigador ad hoc para el caso Odebrecht que tiene contra las cuerdas al Fiscal General de la Nación.

Su terna fue devuelta por un error de principiante: dentro de los tres magistrados propuestos se encontraba Margarita Cabello, quien estaba inhabilitada para ejercer el cargo por dos razones. La primera es que los requisitos para ser fiscal ad hoc son los mismos que se exigen para ser fiscal general, y uno de ellos indica que el postulado no puede haber sido magistrado en los últimos dos años.

En el caso de Margarita Cabello, por ser magistrada de la Sala Civil de ese tribunal, la inhabilidad sería obvia. Adicionalmente, con su voto como magistrada, Cabello ayudó a elegir a la mayoría de los colegas actuales de la Corte, con lo cual se genera un conflicto de intereses a la hora de votar por ella para fiscal ad hoc.

Otro de los nombres propuestos por Duque fue el de Clara María González, también cuestionada porque es hoy funcionaria del Estado. 

Fugaz director del Centro de Memoria Histórica

Como si faltaran problemas, Duque metió la pata en el nombramiento del periodista Vicente Torrijos como director del Centro Nacional de Memoria Histórica de Colombia (CNMH). Su nombre se convirtió en tendencia automáticamente porque diversas organizaciones consideraron que Torrijos no era la persona “idónea” para el cargo.

“Es ampliamente conocido que a lo largo de su desempeño personal y profesional el señor Torrijos ha mostrado una inclinación parcial por una versión de la historia de la guerra, lo cual denota un sesgo sumamente peligroso para la construcción de memoria de la sociedad colombiana”, detalló la Red de Sitios de Memoria Latinoamericanos y Caribeños (Reslac) en una carta dirigida a Duque el pasado 26 de noviembre.

Parte de las críticas a su nombramiento partieron cuando se supo que Torrijos fue despedido de la Universidad del Rosario por presentarse con títulos académicos que no ha cursado. 

Ministro y Odebrecht

Pero la semana negra de Duque solo se puso más oscura después de que se conocieran dos documentos que  revelan que el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla como representante legal de Konfigura Capital, tuvo contratos, al menos en 2009, con Odebrecht y con el Ministerio de Transporte.

Según publica Cuestión Pública, hay razones que llevaron a la revisora fiscal PricewaterhouseCooper a creer que esos contratos hicieron parte de la contratación irregular de Odebrecht.

Ese contrato de Carrasquilla con Odebrecht tiene factura en enero de 2009, al menos 22 meses después de haberse retirado del ministerio de Hacienda del gobierno Uribe, una cartera desde la que suelen conocerse todos los proyectos de infraestructura del país por ser la billetera nacional.

El estatuto anticorrupción contempla la inhabilidad para exempleados públicos que contraten, directamente o a través de sus sociedades con el Estado durante los dos años siguientes al retiro del ejercicio del cargo público, cuando el objeto que desarrollen tenga relación con el sector al cual prestaron sus servicios.

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