El jesuita Luis Tó González fue trasladado a Bolivia como misionero después de recibir una condena por abuso a una menor de ocho años en España en 1992 y vivió en el país hasta 2017.

Luis Tó, según reveló el diario El País de España, tenía 57 años cuando fungía como profesor del colegio San Ignacio de Barcelona, donde cometió el abuso.

Al no ingresar a prisión por tener una pena de solo dos años, la Iglesia vio “conveniente alejarle de Barcelona” y enviarlo a América Latina apenas dos meses depués de la condena, declararon los jesuitas.

En el colegio exigieron guardar silencio “cuando el cura se fue a Bolivia tras la condena fue despedido con un homenaje y todavía era descrito de forma elogiosa tres años más tarde en un libro conmemorativo del centro”, relata el libro Pederastía en la Iglesia Católica.

El caso de Tó es similar al del agustino recoleto, José Luis Untoria Mahave que en 1997 fue condenado por abusar a diez alumnos del internado del colegio Santo Tomás de Villanueva en Salamanca. Tiempo después fue enviado a Perú.

Tó recibió tratamiento siquiátrico en Bolivia a partir de 1994 y radicó en el país “con la prohibición de tener actividad pastoral o docente con menores”, según los jesuitas.

“Sus superiores conocían perfectamente su situación, no tuvieron contacto con menores”, aseguraron los eclesiásticos. Sin embargo al fallecer, el 2017, se conoció que el religioso colaboró en el Centro de Multiservicios Educativos y las escuelas populares de Fe y Alegría.

Para ninguno de los dos religiosos se abrió un proceso canónico.

Tó falleció y fue velado en Cochabamba donde colaboró en la Parroquia de la Compañía y en la Casa de los Padres Jesuitas de La Esperanza. Sin embargo, también trabajó en La Paz y El Alto.

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