“A Venezuela no se le puede hacer una promesa falsa de una supuesta ayuda humanitaria, a Venezuela hay que convocarla al trabajo, a la producción, al crecimiento de nuestra economía, no somos mendigos de nadie”, dijo enérgico Nicolás Maduro este lunes durante un acto con militares en el estado de Aragua, al norte del país. 

El mandatario se refería así a la ayuda humanitaria que un grupo de países, encabezado por Estados Unidos, pretende enviar a su país para aplacar la profunda crisis humanitaria que vive Venezuela desde hace algunos años. 

Según Maduro, Venezuela puede salir de sus problemas con el esfuerzo y con el trabajo e instó a rechazar el “show malo y barato” de la oposición, que liderada por el jefe del Parlamento, Juan Guaidó -quien se proclamó presidente interino-, impulsa la ayuda humanitaria junto a otros países.

Dadas las condiciones en que se encuentran millones de venezolanos a quienes les queda mucho mes al final del sueldo, la ayuda parece urgente. Sin embargo, esta aparece en un momento de tensión militar que hace dudar de su honestidad. ¿Qué esconde realmente esta ayuda?

Para nadie es un secreto que la opción militar está sobre la mesa para Donald Trump. Después de todo, cada presidente gringo ha tenido “su guerra” y el rubio no querrá ser menos que sus antecesores. Los puntos de acopio de la ayuda se han ubicado en las fronteras de Venezuela con Colombia y Brasil, dos aliados de Estados Unidos estratégicos en donde, además, Washington tiene bases militares. 

La ayuda es vista por distintos analistas cercanos al chavismo como un caballo de Troya que quiere maquillar una intervención militar o como una forma de provocar dicha intervención: cualquier altercado de las fuerzas armadas venezolanas con funcionarios estadounidenses que coordinen el plan podría ser la excusa perfecta para que Trump maquille una intervención.

Por otro lado, este plan también busca dejar en evidencia la ineptitud de Maduro y su gobierno de bandera socialista para abastecer a los venezolanos de productos básicos como las medicinas. Así, la idea de un “dictador” inoperante que al mismo tiempo se niega a la ayuda que le brindan países hermanos pondría en evidencia la “maldad” de Maduro. 

Aunque en esto hay una verdad parcial, buena parte de los problemas de abastecimiento en Venezuela se deben -más allá de la corrupción e inoperancia del régimen chavista- al bloqueo de Estados Unidos y sanciones internacionales que impiden a Venezuela comprar muchos de estos insumos. 

La más reciente ronda de sanciones congeló más de mil millones de dólares en el Banco de Inglaterra y activos de la estatal PDVSA por más de 10.000 millones de dólares. Frente a esto, la cifra de veinte millones de dólares en que se ha cifrado la ayuda humanitaria parece escueta. 

Robar la ayuda

Mientras tanto Juan Guaidó,  uno de los impulsores de la entrada de dicha ayuda, denunció que el alto mando de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) estaría planeando robar la ayuda, para distribuirla a través de los sistemas de racionamiento oficiales de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, Clap.

Guaidó sostuvo que había recibido la información de que los funcionarios estarían evaluando como adueñarse de este beneficio. “Recibimos información de que el alto mando de las FANB no está evaluando solo como dejarla entrar, sino cómo nos la roban para repartirla en los Clap”, explicó.

Asimismo, agregó que “hay posibilidades de que confisquen la ayuda humanitaria, de que la quieran robar”. Es por ello que solicitó al pueblo venezolano participar “En una gran movilización para resguardar la ayuda humanitaria y resguardar las medicinas”.

El Ministro de Defensa de Colombia, Guillermo Botero, dijo que a finales de esta semana se podría hacer la entrega en Cúcuta del primer cargamento de ayuda humanitaria para Venezuela.

Botero, aprovechó para desmentir la ola de rumores y falsas noticias que se han generado debido a la tensión política que envuelve a los países de Venezuela y Colombia, desmientiendo la presencia de soldados estadounidenses en los puntos fronterizos.

De cualquier forma, la entrada o el tratamiento que reciba esta ayuda podría ser la mecha que encienda el polvorín, pues si hay algo que Maduro no puede negar es la urgencia de millones de venezolanos por alimento y comida. Y esa urgencia ha sido muy bien leída por la oposición. 

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