No hubo sorpresas en el discurso de Donald Trump la noche del martes ante el Senado. Insistió en la construcción del muro en la frontera con México, dijo que él lo iba a construir, habló de Venezuela, Corea del Norte, el retiro de las tropas estadounidenses de Afganistán y Siria, la guerra comercial con China y, por supuesto, del aborto y las mujeres como principal fuerza laboral de Estados Unidos.

El presidente de EE.UU. presumió este martes  de una gestión que se ha traducido en un “boom económico sin precedentes” durante su discurso sobre el Estado de la Unión pronunciado ante el Congreso.

“En tan solo dos años desde las elecciones, hemos impulsado un boom económico sin precedentes, un boom que rara vez se ha visto antes”, afirmó Trump, que dijo que se trata de un “milagro económico”.

“Hemos creado -agregó- 5,3 millones de nuevos trabajos y sumado 600.000 nuevos trabajos para la industria. Algo que casi todo el mundo decía que era imposible de hacer, pero el hecho es que solo estamos empezando”.

El presidente afirmó que la economía de EE.UU. es considerada “de lejos la más potente del mundo” y que “está creciendo casi el doble de rápido” que cuando llegó a la Casa Blanca en enero de 2017.

Según Trump, la economía estadounidense es “la envidia del mundo”.

Pese a presumir de una economía pujante, Trump alertó que este “milagro” está amenazado por “guerras tontas”, “ridículas investigaciones partidistas” y “la política”, sin entrar en mayores detalles.

Muro en la frontera

Dijo que hará construir el muro fronterizo con México, una de sus promesas insignes, muy criticada por la oposición demócrata, pidiendo a los legisladores encontrar un “compromiso” sobre el sensible tema de la inmigración.

“Lo haré construir”, aseguró Trump en su discurso sobre el Estado de la Unión, a propósito de la barrera que planea erigir en la frontera sur del país para combatir la inmigración ilegal. “Los muros funcionan y los muros salvan vidas. Así que trabajemos juntos, encontremos un compromiso y logremos un acuerdo que realmente haga que Estados Unidos esté seguro”, afirmó.

 Presión sobre Maduro

Trump probablemente aumente además la presión sobre el mandatario izquierdista de Venezuela, Nicolás Maduro, quien considera que debe dejar el poder “ilegítimo” que detenta y dar paso a elecciones “libres y justas”.

Carlos Vecchio, el enviado a Washington del líder opositor Juan Guaidó, quien se declaró presidente interino de Venezuela el 23 de enero con amplio respaldo de Trump, estará entre los principales asistentes al discurso, invitado por el senador republicano Marco Rubio, uno de los mayores críticos de Maduro en Estados Unidos.

Siguiendo la tradición, que permite a los 535 miembros del Congreso elegir personalidades que los acompañen al Estado de la Unión, estará también entre los asistentes la Nobel de la Paz 2018, Nadia Murad, exesclava de los yihadistas en Irak y miembro de la minoría yazidí.

Y, convocado por el mandatario y la primera dama, irá Joshua Trump, un estudiante de secundaria de Delaware del que se burlan sus compañeros de instituto por tener el mismo apellido que el presidente.

Trump aseguró este martes que “ha llegado la hora” de intentar la paz en Afganistán después de dos décadas de guerra.

“No sabemos si lograremos un acuerdo, pero sí sabemos que después de dos décadas de guerra, ha llegado la hora de al menos intentar la paz”, aseguró el mandatario estadounidense, en su segundo discurso sobre el Estado de la Unión.

Sida y aborto

Quizás la parte más polémica del discurso. Trump dijo que busca acabar con la epidemia del sida en Estados Unidos en un plazo de 10 años

“Mi presupuesto reclamará a los demócratas y a los republicanos que asignen los recursos necesarios para eliminar la epidemia de VIH en Estados Unidos en 10 años. Juntos, venceremos el Sida en América y más allá”, afirmó.

Unas 38.000 personas se contagiaron el VIH en Estados Unidos en 2017, según estadísticas oficiales. El número de contagios se ha ido reduciendo a lo largo de los años, pero en ciertas comunidades, como entre los homosexuales, los negros y los hispanos, no ha cejado.

El gobierno de Trump había propuesto el año pasado reducir el presupuesto para prevención del sida en Estados Unidos, y en el mundo, pero el Congreso se negó.

El mandatario también le pidió este martes al Congreso que apruebe una legislación para prohibir el aborto en etapas tardías.

“Trabajemos juntos para construir una cultura que valore la vida inocente”, exhortó Trump a los congresistas en su segundo discurso del Estado de la Unión, en el que lamentó que haya procedimientos que puedan causar dolor a los fetos en el vientre de la madre.

En ese contexto, instó a reafirmar lo que consideró “una verdad fundamental”, ya que, según él, “todos los niños, nacidos y no nacidos, están hechos a la santa imagen de Dios”.

Trump se refirió, además, a la decisión del Senado y la Asamblea de Nueva York, que aprobaron un paquete de tres medidas para proteger en ese estado la despenalización del aborto.

Pese a que en 1973 el Tribunal Supremo abrió la puerta a la legalización del aborto, en la última década estados conservadores, como Texas, Michigan, Misuri y Virginia, han puesto cortapisas legales para impulsar su denominada agenda “provida”.

El fallo de 1973, en el caso “Roe vs Wade”, técnicamente no indicó que el aborto sea legal, sino que declaró inconstitucional la interferencia del Estado en la decisión de la mujer sobre la continuación de su embarazo.

En los últimos años, numerosos estados han abogado por imponer restricciones al aborto alegando proteger los derechos religiosos de quienes proveen los seguros médicos, lo que ha obstaculizado el acceso a servicios abortivos en gran parte del territorio estadounidense.


Con información de El Espectador

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