Nicolás Maduro y Juan Guaidó pelean por la legitimidad presidencial en Venezuela.  El autoproclamado Guaidó, que cada vez cuenta con más apoyos en la comunidad internacional y latinoamericana, mantiene el control de la Asamblea Nacional, perdida por el chavismo en las elecciones de finales de 2015. Frente a él, Nicolás Maduro mantiene el control efectivo de los resortes de poder del Estado (Ejército, administración o la policía) y de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

La crisis política en Venezuela crece sobre una crisis económica y social que arranca antes, con el aumento de la criminalidad, el desabastecimiento de productos básicos o la hiperinflación. Explicamos en diez gráficos cómo ha cambiado la situación económica en Venezuela para entender cómo hemos llegado hasta aquí.

1) Cinco años de recesión se llevan la mitad del PIB

Venezuela vive un desastre económico desde hace años. La economía venezolana registró una caída del 15% de su PIB en 2018, según las estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) a partir de datos del Banco Central de Venezuela. Una situación que se ha venido repitiendo en un país que lleva cinco años en recesión.

Desde la llegada de Maduro como presidente en 2013, Venezuela acumula una caída del 45% del PIB del país. Una tendencia que contrasta con los periodos presidenciales de Chávez: entre 1999 y 2013, la economía venezolana creció un 57%.

 

¿Pero cuánto supone esta caída del 45% de la riqueza del país en comparación con otras recesiones recientes? La contracción de la economía griega tras la crisis financiera de 2008 se llevó el 26% de su PIB, en España, la caída acumulada fue de un 9%.

Muy pocos países han visto contraerse la Economía más o en niveles similares a Venezuela en los últimos cuarenta años. Por ejemplo, Arabia Saudí durante los crisis de los precios del petróleo en los ochenta, Ucrania tras la caída de la Unión Soviética, Sierra Leona durante la guerra civil o Libia en su conflicto interno, que llegó a tener una caída del 75% del PIB.

 

2) Una economía dependiente del petróleo

Venezuela alberga la mayor reserva comprobada de petróleo del mundo, según los  datos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Ni siquiera los países del Golfo Pérsico como Arabia Saudí, Irán o Kuwait cuentan con más provisiones de oro negro. 

El Gobierno de Chávez se valió de esas reservas para catapultar la economía del país durante su mandato, gracias a la subida del precio de los carburantes durante la primera década del siglo XXI. Precisamente, los ingresos de las rentas petroleras sirvieron al chavismo para  financiar numerosos programas sociales para mejorar la situación de las capas más vulnerables de la población.

En un país en el que más del 75% de las exportaciones provienen del petróleo, según los datos de comercio de la ONU armonizados por la Universidad de Harvard, la caída drástica de los precios a partir de 2014 han creado un agujero en los ingresos de dólares del país y del Gobierno de Venezuela.

 

Cuando tu economía depende de los ingresos por la venta de petróleo, también depende de los países a los que se lo vendes. Estados Unidos es el principal comprador de los hidrocarburos venezolanos, con un 47% de las importaciones. Una cifra que enmarca la importancia de las sanciones de Estados Unidos a PVDSA, la compañía petrolera estatal de Venezuela.

Aunque Estados Unidos sigue siendo el principal país de destino de las exportaciones de petróleo, países como India y China han multiplicado sus compras de hidrocarbunos al país latinoamericano en los últimos años.

 

3) Hiperinflación y desabastecimiento

Todos los detonantes anteriores afectan al mayor problema al que se enfrentan los venezolanos en su día a día: la hiperinflación.  Los últimos datos del FMI para 2018 estimaron un aumento del nivel de precios de un 13.000%, un dato histórico para la economía venezolana que nunca se dio durante la etapa de Chávez.

¿Qué consecuencias tiene? Que en Venezuela existe una moneda totalmente devaluada, el bolívar, y unos niveles de precios que no permiten a los venezolanos adquirir productos de primera necesidad. 

 

4) Se multiplica la pobreza y la comida escasea

La hiperinflación y el desabastecimiento han llevado a gran parte de la población venezolana a una situación de pobreza. En el país,  los niveles de pobreza se miden a través del método de línea de pobreza, que calcula la proporción de hogares que ingresan menos que la canasta básica de alimentos, y el método de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), que clasifica como pobres a aquellos hogares con niños que no asisten a la escuela, que están en situación de hacinamiento o que carecen de servicios básicos.

El primer indicador, que muestra la capacidad de las familias para sufragar la cesta básica, se ha disparado del 29% en 2013 al 87% en 2017, según los datos del INE de Venezuela y el ENCOVI. El segundo indicador, que mide la pobreza crónica, solo ha subido del 20% al 33% durante el mismo periodo. ¿Qué significa esto? Que lo que más ha aumentado es la pobreza coyuntural por la situación hiperinflacionaria.

 

Una situación que también está relacionada con el cambio de la cesta de la compra de los venezolanos. L os datos de la Encuesta de Condiciones de Vida (ENCOVI), realizada a partir de 2014 por varias universidades por la falta de información pública del Gobierno, revelan cómo los hogares cada vez consumen menos carne y pollo y los han sustituido por el consumo de productos más barato como la yuca o los frijoles.

 

5) Casi dos millones de venezolanos se marchan del país

La crisis económica, el desabastecimiento de productos básicos (o la hiperinflación que hace casi imposible adquirirlos) o la inestabilidad política en Venezuela han coincidido con el aumento de la inmigración venezolana. En la  entrevista exclusiva realizada por Salvados a Nicolás Maduro, el presidente venezolano aseguró al periodista Jordi Évole que “mucha gente se ha ido engañada”. Un  informe elaborado la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) recoge que cerca de dos millones de personas han emigrado de Venezuela en los últimos años (2016, 2017 y 2018) hacia los principales países receptores de este flujo migratorio. Fueron Colombia, Perú y Ecuador los países vecinos que mayor número de nuevos migrantes venezolanos recibieron esos años con respecto a 2015.

 

Por su parte, España fue el segundo país no latinoamericano o centroamericano receptor de inmigración venezolana en el último año. Desde que en 2013 estallara la crisis de Venezuela el número de llegadas procedente de este país se ha multiplicado por siete: en 2013 no llegaba a las 6.400 personas; en 2016 creció hasta las 28.000, y en 2017 se disparó hasta superar las 47.500 personas, según el informe de la OIM.

 

¿Cuál es el perfil de los ciudadanos que han emigrado de Venezuela? La  Encuesta sobre las Condiciones de Vida en Venezuela 2017 (ENCOVI) recoge el porcentaje de población migrante venezolana en relación con su estrato social. Según esta encuesta, en torno a la mitad de los hogares que cuenta con población migrante pertenece a los sectores de población más acomodados. Asimismo, la encuesta refleja que la mayor parte de la emigración venezolana procede de las grandes ciudades (el 60%), mientras que solo una pequeña parte lo hace de pequeñas ciudades y caseríos (21%).

No es lo mismo el flujo migratorio que las peticiones de asilo. Si atendemos a estas últimas, “los venezolanos llevan tres años siendo la primera nacionalidad en número de solicitudes de asilo”, asegura María Jesús Vega, portavoz de ACNUR España. El  Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados registró en 2018 más de 234.000 peticiones de asilo de ciudadanos venezolanos en todo el mundo.

Este dato supone un incremento del 5.800% con respecto a la cifra de hace solo cuatro años, cuando en 2014 los solicitantes de asilo venezolanos eran menos de 4.000. A nivel europeo, “España es el país donde se registra el mayor número de solicitudes de asilo de personas de Venezuela, cerca del 90% del total de la Unión Europea”, explica Vega.

 


Vía El Diario

Opina que es gratis