Los defensores dirán que el nombre no lo eligió y él y que su gobierno por lo menos lo hizo. Podrán acusar al imperio o decir que son tonterías, pero no. Que Evo Morales Ayma inaugure el colegio Evo Morales Ayma no está bien de muchas formas.

Una de esas es la pérdida del pudor. Esto implica asumir roles, sacarse la capucha. Lo acaba de hacer Evo. Este martes aterrizó en helicóptero en Omereque, un pueblo de Cochabamba, y fue el invitado de honor a la inauguración de la Unidad Educativa Técnico Humanístico “Evo Morales Ayma”. Costó 7,5 millones de bolivianos. Un millón de euros. 

Morales  pasó revista a los militares que lo saludaron al grito de Patria o Muerte, Venceremos y en la inauguración, recordó que en la era neoliberal no existía presencia del Estado en las áreas rurales para encarar políticas de educación o salud.

 Morales pidió a los profesores educar a los estudiantes, no solo en temas de conocimiento, sino formar patriotas con civismo, dignidad, independencia y soberanía.

“El mandatario indicó que también se debe informar a los estudiantes sobre la administración neoliberal, que dejó en 20 años de capitalización 3.000 millones de dólares de renta petrolera, mientras que gracias a la nacionalización de los hidrocarburos, en 2006, Bolivia recibió 37.000 millones de dólares en 13 años” repite que repite la agencia oficial de noticias.

Y aunque sus palabras tienen algún sentido, todo esto queda negado con el gesto y la soltura de inaugurar un colegio con su nombre, ese intento de posteridad que alimenta la retórica de la venganza cuando su gobierno acabe, porque todo acaba, y vendrán otros a rebautizarlo Colegio Yerko Andrés Kukoc del Carpio.

De qué te sorprendes, dicen citando el Museo de la Revolución Democrática y Cultural, en Orinoca, donde nació y al que nadie va. El que costó 50 millones de bolivianos. Obvio, no sorprende pero no deja de molestar la forma tonta en que un líder expone su poder sin vergüenza en gestos de yo-pasé-por-acá. La historia es mía.

La Alcaldía de Omereque declaró a Morales “hijo del pueblo omerequeño”, como justo reconocimiento a su destacada labor en beneficio del pueblo boliviano.

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