Ricardo Albacete, el dueño del avión que se estrelló en el 2016 a punto de llegar a Medellín, dice que la autoridad aeronáutica es la responsable de lo que ocurrió y busca ser reparado por una cifra que rodea los once millones de dólares.

El empresario demandó a Colombia y espera recibir ese dinero porque, según dijo en el canal de televisión CM&, las aseguradoras no lo han indemnizado a él ni a las familias de las 77 víctimas.

Albacete le dijo al noticiero que la alta suma de dinero la decidieron investigaciones y peritajes de varias entidades que analizaron lo que sucedió con el avión de LAMIA el 28 de noviembre de 2016, en el que se transportaba el club brasilero Chapecoense:

“Según las cuentas que hacen, el valor del avión, el lucro cesante consolidado, el lucro cesante futuro, los intereses; eso está rodeando los once millones de dólares. Todo por el daño sufrido por la desaparición de la aeronave”.

Entre tanto, el empresario asegura que la Aeronáutica Civil se equivocó “al registrar de alguna manera como operadora a la empresa boliviana para que operara en Colombia” y se equivocó “al dejarla volar sin una póliza de seguro”.

El propietario de la aeronave, también entregó la completa responsabilidad a la controladora que dio las instrucciones al piloto esa noche porque, según sus consideraciones, las instrucciones de la funcionaria no fueron claras y condujeron un avión a ciegas a estrellarse directamente contra la montaña, en Rionegro.

Albacete argumentó que no es cierto que la mujer tuviera otro avión en emergencia y por eso no tenía motivos para negar la prioridad que pidió el piloto del avión de Chapecoense. Además, entregó el siguiente relato en el noticiero de lo que, según él, ocurrió antes del siniestro:

“Esta señora se equivoca [en las instrucciones] y confirma en vez de corregir. En vez de llevar la aeronave que estaba sin sistemas, sin combustible y sin electricidad, llevarla directamente a la pista; la lleva por un rumbo que la mueve entre las montañas. El piloto empieza a buscar la pista y baja, porque tampoco se puede pasar porque no tenía potencia y tenía los motores apagados. Él baja buscando la pista y lo que ve es una montaña. Grita: ‘¡Jesús!’, y se acabó la película”.

Por esa razón, le pidió a la Aeronáutica Civil reabrir la investigación del accidente e incluir todas sus consideraciones.

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