Álvaro Uribe está fuera de sus casillas. El expresidente colombiano ha venido dando palos de ciego en el último tiempo desde que se confirmó su procesamiento como sospechoso de crímenes de lesa humanidad y su intento de comprar testigos.

Después de anunciar que su partido estaba tratando de hacer un pacto político con el partido Farc, su tradicional archienemigo, el presidente vitalicio de Colombia propuso privatizar la educación pública colombiana por una foto de estudiantes dando su apoyo a la justicia para la paz.

En la imagen se ve un salón de niños de lo que parecería un colegio público en el que están todos alrededor de una cartelera grande en la que se puede leer abracemos la JEP.

Uribe, cuyo hermano está condenado por colaborar con grupos paramilitares, señala que es necesario pensar en la posibilidad de que los niños pobres de Colombia vayan a escuelas privadas, donde el estado pague la matrícula y la pensión y donde no haya “adoctrinamiento”. O sí, pero no de izquierda.  

Para Uribe la imagen corresponde a un abuso del profesor que está a cargo de los estudiantes de ese salón. 

Esto se suma a la iniciativa del representante Edward Rodriguez en la que se plantea que los estudiantes puedan denunciar a los profesores que impartan ideologías políticas en el salón de clase.

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