“No me sorprendió. El problema para mí es cómo la gente simplemente aceptará esto como resultado de una larga y sistemática campaña de difamación”.

Para Zizek, el primer paso de la campaña, fue conectar a WikiLeaks, (un canal periodístico independiente conocido por filtrar materiales clasificados, que también se enorgullece de nunca haber publicado información falsa), con Rusia y Vladimir Putin. El siguiente paso fue la “campaña de difamación” como tal. Assange, dijo Zizek, fue pintado como “arrogante”, “paranoico” e incluso un violador, a pesar de que las autoridades suecas retiraron todos los cargos en su contra en 2017.

Luego, los chismes contra Assange llegaron a un nivel “increíblemente sucio a modo personal: que no limpia su inodoro, que huele mal y así y así. ¿Podemos imaginar algo más bajo?” WikiLeaks ha argumentado lo mismo, y ha proclamado que Assange es víctima de “un esfuerzo sofisticado para deshumanizarlo, deslegitimizarlo y encarcelarlo”.

“Toda nuestra vida, actualmente, está de alguna manera regulada a través de los medios digitales”, dijo Zizek. “Entonces, es absolutamente crucial saber quién controla estos medios digitales. Esta es la mayor amenaza para nuestra libertad”.

“Ni siquiera somos conscientes de ello, ya que no lo experimentamos como falta de libertad. No es como los viejos tiempos del estado policial, donde miras a un lado y ves a un hombre siguiéndote. Te sientes totalmente libre, pero todos tus movimientos están registrados y estás sutilmente manipulado”.

“Wikileaks personificó la resistencia a esto”, agregó Zizek.

“No culparía demasiado a Ecuador”, concluyó Zizek. “Ecuador estaba bajo una terrible presión de los Estados Unidos. Olvídate de estos países de nivel B. Todo esto se trata de los EE.UU.”

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