La furtiva se sienta en el pasto crecido para descansar de un recorrido
agotador a través de un campo desierto.
Perseguida, acosada, espiada, denunciada, vendida, 
Fuera de toda ley, de todo alcance.
Y un hombre dice a otro:
“Hasta mañana”.
Pero mañana estará muerto o se habrá ido lejos.
En la hora en que tiemblan las cortinas blancas en la noche profunda,
Cuando el lecho trastornado de las montañas abierto ante su
invitada desaparecida
Espera a algún gigante de más allá del horizonte,
La furtiva se sienta, se duerme la furtiva.
No hagan ruido, dejen descansar a la furtiva
En una esquina de esta página.

Teman que se despierte,
Más enloquecida que un pájaro que se golpea contra los muros.
Teman que muera en su casa,
Teman que pulverice todas las ventanas rotas,
Teman que se esconda en un ángulo oscuro,
Teman despertar a la furtiva dormida.

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