Hace más de 17 años, el holandés Paul Crutzen —ganador del Premio Nobel de Química— acuñó un nuevo concepto: el Antropocenola época geológica dominada por la intervención humana y sus drásticos efectos en el planeta.

Aquí una lista de algunos de estos cambios producidos por nuestra especie

Las cifras, excepto donde se indica, son del 2002:

  • En los últimos tres siglos la población humana se ha decuplicado (o sea, se ha multiplicado por 10). Al final de este siglo se espera que haya 10 mil millones de personas en este planeta. (Ahorita somos más de 7 mil millones y medio).
  • La población de ganado, que produce metano, se ha elevado. Sí, la industria alimentaria es responsable de 1/3 de las emisiones de gases de efecto invernadero [cifra del 2018].
  • En el 2002, la actividad humana había transformado y explotado entre un 30% a 50% de la superficie de nuestro planeta. Nuevas cifras [del 2019] apuntan que el 75% de la superficie, el 40% del mar y el 50% del agua presentan signos graves de degradación.
  • La mayoría de los ríos más importantes del planeta han sido contenidos por represas o han sido desviados. Usamos más de la mitad del agua fresca que hay disponible en el mundo.

Pero la transformación más significativa en la que nos hemos embarcado involucra la composición de nuestra atmósfera (algo sobre eso escribimos aquí). Ese 2002, Crutzen lanzó la advertencia: era necesario guiar a la sociedad hacia un manejo sostenible de los recursos, cambiar el comportamiento de nuestra especie a gran escala.

Pero ya estamos tarde

Un reciente reportaje publicado por el New York Times anuncia que hemos acelerado la extinción de más de un millón de especies —animales y vegetales—, alterando el mundo a un ritmo ‘sin precedentes’, ha sido bastante rebotado en medios locales.

Como antes, la situación ya se había advertido. En el 2014, la periodista e investigadora Elizabeth Kolbert publicó el libro La Sexta Extinción: Una historia nada naturalEn esas estamos: esta es la sexta vez en la historia del planeta que un gran número de especies desaparece de forma inusualmente rápida. Y la responsabilidad es nuestra.

En su libro, Kolbert estimaba que perderíamos entre el 20 al 50% de todas las especies que viven en este planeta. Casi cinco años después, el un nuevo informe de 1,500 páginas de las Naciones Unidas —en el que se basa el reporte del NYT— ofrece la mirada más detallada que hemos tenido hasta ahora de los peligros que hemos creado. La conclusión es terrible: ya no se puede detener el declive de la biodiversidad. 

Incluso si cambiamos de manera radical (por no decir revolucionaria) la manera en la que vivimos —desde nuestros hábitos de consumo hasta nuestras costumbres, pasando por un nuevo modelo económico, obvio—ya es tarde.

Y eso no es todo

Hace dos años un artículo en Scientific American planteaba otro problema: para el 2050 la resistencia a los antibióticos será la principal causa de muerte entre humanos. Esto advierte Fernando Pasteran, investigador del ANLIS/Malbrán, un instituto científico que vigila la resistencia antimicrobiana en la región desde 1986:

Para 2050, se esperan 10 millones de muertes atribuibles a la resistencia a antibióticos. Será la principal causa de muerte. Superará al cáncer. Morirá una persona cada tres segundos por resistencia a antibióticos.

Y las bacterias resistentes a antibióticos no solo son producto de la automedicación indiscriminada, sino también de la industria alimenticia:

(…) un 80% de los antibióticos que se utilizan en países desarrollados se administran a los animales de granja para estimular el crecimiento o como una precaución frente a posibles infecciones.

China, Estados Unidos y Brasil son los países que tienen mayor uso de microbianos en animales. Cada vez se hará más difícil tratar infecciones bacterianas, de hecho ya lo es y es algo que solo podemos “frenar un poco”.

El fin 

Decía el comediante gringo George Carlin que “el planeta está bien, la gente es la que está jodida“:

El planeta no va a irse a ningún lado. Nosotros sí. Empaquen su mierda, amigos, nos vamos. Y no vamos a dejar mucho rastro, gracias a dios por eso. (…) El planeta se sacudirá de nosotros como si fuéramos un grave caso de pulgas, una molestia superficial.


Vía Utero

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