El tira y afloja entre el gobierno colombiano y el periódico The New York Times sumó un nuevo capítulo después de conocerse una carta firmada por el editor del diario estadounidense, Dean Baquet, en donde desmiente punto por punto la carta que le habían enviado el Ministro de Defensa y el Canciller a raíz de una publicación que desempolvó el fantasma de los falsos positivos.

El documento divulgado este jueves por el medio neoyorquino está escrito en español, pese a que la de los ministros Guillermo Botero y Carlos Holmes Trujillo iba en inglés.

Esa carta elevaba varias quejas a nombre del Gobierno colombiano y buscaba desmentir las revelaciones del artículo del periodista Nicholas Casey, que habló del resurgimiento de “un patrón de asesinatos sospechosos y encubrimientos” en el Ejército. A raíz de ello, los ministros acusaron al medio de dar información “distorsionada”, pero no pidieron ninguna clase de rectificación.

Aún así, es respecto a esos comentarios que el diario norteamericano formula una serie de discrepancias, ratificando la información publicada. En primer lugar, dice que no “sugiere que miembros de las Fuerzas Armadas han recibido instrucciones contrarias a nuestra Constitución y a nuestra legislación”, como aseguraron Botero y Trujillo. Por el contrario, subraya que “el artículo cita las órdenes emitidas por el mayor general Nicacio Martínez Espinel y no afirma ni sugiere que sean ilegales“.

Asimismo, niega que el artículo no refleje respuestas detalladas de Martínez ni cite documentación oficial “parcialmente y sacada de contexto”, como habían dicho ambos ministros. “El artículo cita al general Martínez
de manera extensa a partir de la entrevista que tuvimos con él, y le otorga amplio espacio para explicar las órdenes y el contexto en el que fueron emitidas“, responde el editor.

De hecho la respuesta del Times dedica casi una página entera a citar las declaraciones otorgadas por el general al periodista que lo entrevistó, las cuales figuraron en el artículo. Incluso señala que tanto el medio como el Gobierno están de acuerdo en que “los desafíos” que enfrenta el país “exigen el refuerzo y la intensificación de acciones eficientes por parte de las autoridades con base en objetivos claros y blancos definidos”.

Uno de los apartes más importantes es el que desmiente que se “citen parcialmente” las órdenes, pues señalan que estas son en realidad “bastante escuetas”, y explican que “en muchos casos se trata de una sola línea”.

Aún así, el medio dice que se le dio la oportunidad a Nicacio Martínez de explicarlas, revelando que incluso en muchas lo que dijo se contradecía con las órdenes que firmó.

El New York Times también niega que las fuentes anónimas consultadas no provean datos particulares que hagan imposible establecer su veracidad. “El artículo deja claro que hay oficiales de alto rango con conocimiento de primera mano de las nuevas órdenes, de cómo se emitieron y de las preocupaciones que dichas órdenes suscitaron entre algunos miembros del ejército”, escribe Baquet, citando a continuación ocho de los párrafos que detallan lo dicho.

Finalmente, hace especial hincapié en que “todo lo anterior se le presentó al general Martínez durante nuestra entrevista y nada de ello fue disputado por el general durante la conversación“, aunque reconoce una sola salvedad:

“Su única objeción fue que, según él, no le ordenó a los comandantes que ‘duplicaran’ sus resultados, a pesar del hecho de que sus órdenes sí piden dicho incremento por escrito”: NYT

Su reflexión final reitera lo respondido a la senadora María Fernanda Cabal, que acusó al periodista y al medio de recibir dinero por el artículo. “No tenemos una agenda política ni nos interesa promover la ideología de ninguno de los lados involucrados en el conflicto en Colombia, ni en ningún otro país”, aclaró el editor.

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