Las ruinas incas de Machu Picchu son ya uno de los lugares más visitados y conocidos del mundo y, ahora, las autoridades peruanas quieren facilitar la llegada de más turistas a este lugar reconocido por la Unesco como patrimonio cultural de la humanidad.

Para ello un nuevo aeropuerto internacional se construirá en el municipio rural de Chinchero, situado a unos 30 kilómetros de la ciudad de Cusco, en el Valle Sagrado de los Incas.

Las máquinas ya han empezado a trabajar para nivelar los terrenos, pero el proyecto no está exento de polémica.

Un grupo de unos 200 historiadores, antropólogos y científicos peruanos y extranjeros enviaron una carta al presidente peruano, Martín Vizcarra, pidiéndole que cambie la ubicación del aeródromo.

Creen que el aeropuerto causará “un daño irreparable al lugar y a su entorno”.

“Tanto la meseta de Chinchero como los valles circundantes están poblados de andenes y canales y están surcados por líneas rituales diseñadas por los incas”, dice la carta.

“Construir un aeropuerto en Chinchero tendrá inevitablemente efectos nefastos sobre todo el entorno por el ruido, el aumento del tráfico y la urbanización informal y descontrolada”, afirma.

“El incomparable paisaje de la cordillera dominado por el nevado de la Verónica, tal como se aprecia desde la meseta, será destruido. En suma, este proyecto implicaría afectar para siempre la armonía milenaria de este universo”, insiste la misiva.

Los expertos alertan también de que los suelos no son apropiados para la construcción de un aeropuerto y que la obra causará desabastecimiento de agua potable en Cusco.

En tiempo de los incas, Chinchero fue un importante centro donde se encontraba el palacio residencial de Túpac Yupanqui.

Hoy, Chinchero es ruta obligada para llegar a Machu Picchu.

La pista de aterrizaje estará a una altitud de 3.728 metros sobre el nivel del mar y la terminal, de 40.000 metros cuadrados, contará con 11 puertas de embarque y 13 mangas.

Se espera que para 2023 cerca de seis millones de personas al año cuenten con una ruta más fácil y directa a los lugares incas cercanos.

El gobierno peruano mantiene que el aeropuerto supondrá un gran polo de desarrollo para la región de Cusco y todo Perú, impulsando el turismo y la generación de nuevos empleos.

“Vamos a generar beneficios para esta región y el Perú, pero también para el área de influencia directa, específicamente del distrito de Chinchero”, dijo Vizcarra en febrero de este año.

Y el alcalde de la municipalidad de Chinchero, Luis Héctor Cusicuna, asegura que los líderes locales han estado pidiendo que se construya un segundo aeropuerto más grande en Cusco desde la década de los 70 del siglo pasado, reporta el diario británico The Guardian.

El aeródromo actual de Cusco solo tiene una pista y no permite el aterrizaje de aviones grandes. A pesar de ello, las visitas a Machu Picchu ya están restringidas, permitiéndose un total de 5.600 personas al día.

Comunidades locales se han beneficiado de la venta de las tierras. Según The Guardian, Yanacona, una de las tres comunidades indígenas de Chinchero, vendió prácticamente todas sus tierras al Estado por unos US$35 millones.

En un artículo en el diario peruano El Comercio, la historiadora peruana y exdirectora del Museo de Arte de Lima Natalia Majluf -una de las firmantes de la carta al presidente- critica el proyecto por ser una idea “pobremente concebida” y dice que el aeropuerto “será recordado por futuras generaciones como uno de los mayores atentados que se hayan perpetrado contra elpatrimonio cultural de Perú”.

“Necesitamos saber cómo ocurrió que un proyecto de tal impacto pudo ser aprobado”, pide Maluf.

Los gobiernos de Canadá, Corea del Sur, España, Francia y Turquía presentaron sus propuestas técnicas para asistir al Gobierno de Perú en la construcción del aeropuerto.

Vizcarra dijo que espera que el aeropuerto esté construido en tres años y que se convierta en una de las obras emblemáticas que tenga el Perú para celebrar el bicentenario”.

“Tengan la seguridad que este proyecto va a ser histórico porque le vamos a poner todo el esfuerzo, toda la dedicación y la transparencia para que se lleve adelante y podamos tener el aeropuerto que se espera para el primer destino turístico que es el Cusco”, afirmó el mandatario.

El contrato de concesión de Chinchero fue firmado en 2014 por el gobierno del entonces presidente Ollanta Humala, bajo el esquema de asociación público-privada.

En febrero de 2017, el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski -del que Vizcarra era ministro de Transportes- suscribió una adenda en la que asumía la mayor parte del coste de la obra: US$410 millones frente a los US$109 millones de la concesionaria que operaría el aeropuerto y se haría cargo del mantenimiento durante 40 años.

En febrero, Kuczynski colocó la primera piedra en Chinchero. Pero poco después, la fiscalía abrió una investigación a exfuncionarios del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, entre ellos Vizcarra, por un supuesto delito de colusión.

Vizcarra renunció en marzo de este año al cargo de ministro, un día después de anunciar que dejaba sin efecto el contrato con Kuntur Wasi y la adenda para la construcción del proyecto, explica El Comercio.

El caso con la anterior concesionaria está ahora pendiente de ser resuelto en un arbitraje en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones por una posible indemnización por ruptura del contrato.

Y Vizcarra, ahora presidente, anunció que el proyecto será finalmente una obra pública, bajo un modelo de acuerdo de Estado a Estado, el mismo que se ha utilizado para ejecutar la infraestructura de los Juegos Panamericanos que se celebran el próximo mes de julio en Lima, explica EFE.

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