Como una figura estelar, rodeado de decenas de periodistas, Jesús Santrich ha pronunciado sus primeras palabras tras tomar posesión de su escaño. “Si la Justicia colombiana funciona en Derecho, sé que vamos a lograr una victoria más y que quienes han hecho los montajes son los que van a tener que responder”, ha afirmado el nuevo congresista del partido FARC, a una pregunta sobre su presunta participación en un negocio de cocaína.

Minutos antes, a primera hora de la mañana, había acudido a la oficina del Atilano Giraldo, vicepresidente de la Cámara de Representantes, para el breve acto de aceptación de su nuevo cargo. El día anterior, desde Buenos Aires, donde Iván Duque realiza una visita de Estado, el presidente colombiano había solicitado a la Procuraduría General, organismo que investiga a los funcionarios públicos, que suspendiese a Santrich de manera inmediata, al cuestionar que en Colombia “tengamos a un mafioso posesionándose como congresista”.

Sustentaba su petición en una demanda del citado organismo, presentada ante la Corte Suprema, para que detuviesen al ex comandante de las FARC mientras investigaban su complicidad con el cártel de Sinaloa mejicano, por estimar que existen pruebas suficientes de su culpabilidad. Cabe recordar que la Fiscalía General aportó el testimonio de un testigo de cargo, Marlon Marín, en el que le señala como su cómplice en un acuerdo con narcos mejicanos para enviar diez toneladas de cocaína a EEUU y otras naciones.

Santrich también ha salido al paso de las palabras de Duque. “Al presidente hay que pedirle sosiego, hay que pedirle que actúe como mandatario de todos, dando garantías y que también tome en cuenta de que hay algo que se llama presunción de inocencia, él no debe prejuzgar”, ha manifestado entre el bosque de micrófonos.

Como era de esperar, su llegada a la Cámara legislativa no hizo sino azuzar la polémica y ahondar la división que existe en el país entorno al proceso de paz con las FARC. “Lo que la Corte Suprema determinó es que tiene fuero de congresista; es un hecho jurídico eminente”, declaró al periódico español El Mundo John Jairo Cárdenas, diputado del Partido de la Unidad. “A lo que me opongo es a que Santrich se convierta en el centro de la vida política. No sigamos enfrentados los colombianos alrededor de esto, dejemos que la Corte investigue y decida sobre su caso”.

En la orilla contraría, Gabriel Santos, congresista del Centro Democrático, mostraba a este diario su indignación. “Es una vergüenza absoluta y una puñalada al corazón de la legitimidad de la República. Volvemos a la época de Pablo Escobar cuando los narcos pontificaban sobre lo divino y lo humano en el Congreso”.

Sobre la solicitud presidencial de suspensión, para algunos juristas consultados por medios de comunicación locales, no está clara que la Procuraduría pueda intervenir. Para el ex magistrado de la Corte Constitucional, Alfredo Beltrán, que siempre ha amparado el proceso de paz, las palabras de Duque son mero “protagonismo presidencial que pone en vilo la institucionalidad del país”. En la orilla contraria, el abogado Iván Cansino, gran crítico del pacto, considera que Duque puede hacer la solicitud, puesto que no comete ninguna intromisión en otros poderes. Y ha anunciado que solicitó a la Corte Suprema actuar como parte civil en el proceso contra Jesús Santrich.

La presencia a partir de ahora de Santrich en el Congreso sólo acrecentará la fuerte polarización política que dejó el proceso de paz con las FARC.

Opina que es gratis