Tras casi dos meses escondido en Colombia luego de apoyar el fallido levantamiento de la oposición contra el gobierno chavista, el general Cristopher Figuera se puso en manos de agentes estadounidenses. “Maduro es la cabeza de una empresa criminal”, afirmó el exjefe del SEBIN a The Washington Post.


¿Héroe o traidor? Esa es la pregunta que muchos se hacen respecto del rol del general Manuel Ricardo Cristopher Figuera en Venezuela. El pasado 30 de abril, en una jornada en la que la oposición esperaba la caída del gobierno de Nicolás Maduro, el entonces jefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) -acusado de actuar como herramienta de persecución y tortura del régimen- secundó el llamado a levantamiento de Juan Guaidó contra el Palacio de Miraflores. Tras el fallido plan huyó, se escondió en Colombia y hoy ha reaparecido en Estados Unidos, donde hizo una serie revelaciones contra el gobierno venezolano.

Se dice que perpetró abusos y violaciones a los derechos humanos, pero pese a esto Figuera fue confirmado como jefe de inteligencia de Maduro en octubre pasado, tras la muerte del concejal Fernando Albán, hecho que le costó el cargo al entonces jefe del SEBIN, Gustavo González López. A pesar que el oficialismo informó que el fallecimiento del político se debió a un suicidio, sus familiares y cercanos aseguran que fue asesinado en las dependencias del SEBIN.

“Yo estoy orgulloso de lo que hice”, señaló el exjefe de la inteligencia venezolana en una entrevista publicada por el diario The Washington Post. Días antes de llegar a Estados Unidos, el ex uniformado de 55 años -que se instruyó con personal cubano-, ventiló los trapos más sucios del chavismo. Así, por ejemplo, reveló que el titular del TSJ, Maikel Moreno, pidió US$ 100 millones para asegurar los votos en la institución judicial con los que emitiría una sentencia en la que devolvería la autoridad a la Asamblea Nacional, en manos de la oposición pero que no es reconocida por el chavismo.

Cristopher Figuera explicó que las conspiraciones contra Maduro al interior de la cúpula militar se iniciaron el 28 de marzo. Ese día, quien en 2017 se desempeñó como subdirector de la Dirección de Inteligencia Militar (DIM) y que también fue edecán del Chávez durante 12 años, recibió una propuesta de alto riesgo de parte César Omaña, médico y empresario venezolano cercano al gobierno. Omaña ingresó a la oficina del SEBIN “con la misión de reclutar a su jefe”, dijo el general, que hoy encarna el quiebre más emblemático de un alto miembro de seguridad de Venezuela.

De acuerdo con Figuera, el hijo de Maduro, Nicolás Maduro Guerra, ha establecido un monopolio de compra de oro a mineros artesanales del sur de Venezuela y revende a precios inflados al Banco Central. Como si fuera poco, también señaló que figuras como el exvicepresidente, Tareck El Aissami, ahora ministro de Industrias, encausan mecanismos de lavado de dinero y que la guerrilla libanesa Hizbulá opera en Caracas, Nueva Espera y Maracay.

“Descubrí que los casos de narcotráfico y de guerrillas no debían ser tocados”, indicó el extitular del SEBIN al Post, desde una habitación de un hotel en Bogotá la semana pasada. “Maduro es la cabeza de una empresa criminal, afirmó.

Según el exgeneral, su llegada al SEBIN abrió una serie de cuestionamientos contra el régimen en Venezuela. “Nunca vi la situación del país y la corrupción del gobierno tan de cerca como la vi en mis últimos seis meses. Entendí que Maduro es la cabeza de una empresa criminal. Su propia familia está involucrada”, indicó Figuera, cuya disidencia ha sido calificada por la oposición como un triunfo en pos de la transición que persiguen.

Durante la jornada del lunes el enviado especial de Estados Unidos para Venezuela, Elliot Abrams, confirmó la llegada de Cristopher Figuera a Washington y se mostró esperanzado de que la presencia del exjefe de inteligencia venezolano aliente a un cambio en Caracas. “Tiene muchas cosas interesantes de las que hablar sobre Maduro y la vida en Venezuela”, indicó Abrams.

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