Una ola de escándalos ha cubierto la administración del comandante del Ejército colombiano, el general Nicacio Martínez. Desde el supuesto retorno de falsos positivos hasta el paseo por guarniciones militares que se daba uno de los narcotraficantes más buscados del sur de Colombia son hechos que han estado bajo el mando del cuestionado general.

La mala hora para el general Martínez comenzó cuando el periódico The New York Times reveló en mayo las polémicas órdenes que había dado para obligar a contar las bajas en combate y compararlas con las del año anterior lo que fue interpretado como el posible incentivo para el retorno de los falsos positivos.

Sin embargo, el tema no paró ahí, al general Martínez le aparecieron algunas investigaciones en su contra como la de su supuesta participación en un caso de ejecuciones extrajudiciales antes de llegar al máximo cargo del Ejército, hasta la indagación por el delito de malversación de fondos.

Además de eso el Ejército fue centro de análisis por parte de expertos que cuestionaron que la institución esté más concentrada en buscar a los oficiales que hicieron las denuncias de manera anónima ante los medios de comunicación que corregir las posibles irregularidades.

Ahora al tema de los falsos positivos le salen al comandante del Ejército el haber puesto en importantes cargos a generales que, según la revista Semana, están siendo investigados por graves casos de corrupción administrativa. Se les sindica desde hacer mal uso del dinero de la institución hasta tener relaciones con bandas criminales para favorecerlas con salvoconductos para el porte de armas de fuego. 

Así, Martínez se está convirtiendo en un lastre político para el gobierno de Álvaro Uribe y su vocero Iván Duque, que tratan de desligar su imagen de las violaciones a los derechos humanos cometidas por el Ejército durante los ocho años de presidencia del primero. 

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