La Cámara de Diputados de Brasil aprobó el miércoles, por 379 votos a 131, la privatizadora reforma del sistema de pensiones que impulsa el neoliberal gobierno de Jair Bolsonaro.

El presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, proclamó el resultado visiblemente emocionado, después de pedir que sirviera para abrir una fase de «diálogo y concordia» con el Gobierno.

Este es apenas el primer paso para la aprobación definitiva de la reforma, que al modificar la Constitución exige una tramitación especial.

El resultado constituye una clara victoria para el Ejecutivo de Bolsonaro, ya que el texto salió adelante con un amplio margen; el mínimo exigido era 308 votos (dos tercios del total de diputados).

Sin embargo, diputados de la oposición mostraron pancartas con el lema «Fin de las pensiones», mientras aliados del Gobierno ondeaban banderas de Brasil en señal de apoyo a la reforma.

Después de esta votación en el plenario de la Cámara, los diputados podrán agregar modificaciones y luego se votará de nuevo; una vez aprobada en la Cámara por segunda vez, el Senado también tendrá que dar su visto bueno.

LA REFORMA ESTABLECE POR PRIMERA VEZ UNA EDAD MÍNIMA DE JUBILACIÓN: 62 AÑOS PARA LAS MUJERES Y 65 PARA LOS HOMBRES.

La edad mínima para pensionarse es un requisito que no existe en Brasil. Con las normas actuales, las mujeres puede jubilarse con 30 años de cotización y los hombres con 35, así que es común que haya personas que paren de trabajar a los 50 años de edad. Con la propuesta de Bolsonaro, se busca establecer una edad mínima de 62 años para las mujeres y 65 años para los hombres.

Además, el tiempo mínimo de contribución será de 20 años para hombres y de 15 para mujeres, mientras que los funcionarios públicos tendrán que trabajar como mínimo 25 años seguidos antes de poder jubilarse.

Algunos sectores, como profesores, policías y agentes penitenciarios, tendrán reglas diferentes.

La reforma de pensiones propuesta este miércoles por el presidente Jair Bolsonaro endurecerá el acceso a ese beneficio, con el fin de reparar un déficit fiscal que podría llegar a los 79.600 millones de dólares en 2019.

Asimismo, dejaría allanado el camino para adoptar un régimen de capitalización individual privado, similar al chileno, donde los ahorros de los trabajadores son licuados en el sistema de especulación financiero y bursátil, y que ha resultado un total fracaso. Además, la jubilación dependerá de lo que cada trabajador haya podido ahorrar a lo largo de su vida.

La reforma, al contrario de lo que quería el Gobierno, no afectará a los funcionarios de los 27 estados brasileños y sus municipios, lo que supondrá un ahorro menor de lo esperado inicialmente.

La última versión del texto base redujo la previsión de ahorro para los cofres públicos con la reforma a 990.000 millones de reales en 10 años, según cálculos del secretario especial de las Pensiones y el Trabajo del Gobierno, Rogério Marinho.

La votación fue precedida de horas de debate en que la oposición intentó, sin éxito, atrasar la sesión para que el texto se votara después de las vacaciones de julio.

Las puertas del anexo de la Cámara de Diputados tuvieron que cerrarse después de que una concentración formada por cientos de personas contrarias a la reforma intentara acceder por la fuerza al edificio.

Opina que es gratis