Por Angel Sastre

Muchos le daban por muerto políticamente frente al avance peronista pero el actual presidente, argentino Mauricio Macri, siempre tiene un as en la manga, siete vidas dicen. En los dos últimos meses, esos indicadores mostraron un fuerte cambio de estado de ánimo respecto de lo que ocurre en la economía. Lo mismo sucedió con la confianza en el Gobierno. En ambos indicadores las percepciones optimistas crecieron cerca de un 25 por ciento. Cualquiera que compare, los números de ambos índices con el nivel en el que estaban a pocas semanas de elecciones anteriores, y los relaciones con sus resultados, podrá llegar a una conclusión muy evidente. Hace un par de meses, Mauricio Macri no tenía ninguna posibilidad de ser reelecto en las elecciones de octubre. Ahora, en cambio, existen posibilidades de que ese milagro suceda. Esos indicadores, que se conocieron esta semana, coincidieron con la difusión de varias encuestas en las que la formula oficialista aparece a menos de cinco puntos de diferencia del peronismo, y -como mínimo- empatando en la segunda vuelta.

El mundo de los encuestadores, en estos días, está dividido entre quienes creen que el peronismo tendrá una victoria cercana a los 10 puntos en agosto y los que argumentan que será menos a la mitad. Esa pequeña diferencia marca un mundo, porque en un caso, el sector financiero podría descalabrarse y provocar una victoria de los Fernández -Cristina y Alberto-. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurrió en otras elecciones, las terceras opciones -Roberto Lavagna, José Luis Espert- son apoyadas mayoritariamente por votantes que, si tuvieran que votar al mal menor, se inclinarían por Macri. Entonces, puede ocurrir que en primera vuelta la distancia, si es que favorece a los Fernández, se acorte.

Nada de esto quiere decir que las cartas estén echadas. Nadie sabe lo que va a ocurrir. Pero hay dos elementos claros. El primero es que el muerto resucitó. El segundo es que la Argentina atraviesa un experimento rarísimo. La desocupación ha vuelto a ser de dos dígitos. La pobreza ya supera el 35 por ciento, la más alta desde que se mide de esta manera. La inflación anualizada bate récords: es una de las más altas del mundo, es por lejos la más alta desde 1989. El endeudamiento, que era un problema resuelto, ha vuelto a ser angustiante para el futuro del país. En los mismos indicadores que muestran la resurrección del gobierno se le pregunta a los consultados cómo están respecto de un año atrás: la cantidad de gente que dice “peor” supera a cualquier otra medición que se haya hecho. Sin embargo, ahí está Macri.

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