Por Ivette Sierra

  • +Presidente Evo Morales firmó decreto que autoriza el cambio de uso de suelo para ampliar el territorio dedicado a la agricultura y ganadería en el Beni.
  • Expertos están preocupados por el incremento de deforestación en el país que, según recientes informes, ubica a Bolivia entre las naciones con mayor pérdida de bosques en América Latina.

Una nueva polémica por el uso de la tierra ha surgido en Bolivia. Esta vez por la modificación de un decreto supremo, firmado por el presidente Evo Morales, que autoriza ampliar las áreas de uso agropecuario en el departamento del Beni.

Los cambios se aplican, puntualmente, al Decreto Supremo 26075 sobre las Tierras de Producción Forestal Permanente y permiten el desmonte para actividades agropecuarias en tierras privadas y comunitarias, además de autorizar la quema controlada. Una decisión que ya se aplicaba en la región de Santa Cruz y que ahora se amplía para el Beni.

Según la Federación de Ganaderos del Beni, en cuyo local fue promulgado el polémico decreto el 9 de julio, la norma les permitirá ahora ampliar el territorio destinado a la producción agrícola y ganadera hasta en cuatro millones de hectáreas.

“Es una catástrofe ambiental”, dice Pablo Villegas, responsable de investigación del Centro de Documentación e Información Bolivia (CEDIB), quien explica que la decisión del gobierno va a permitir que la expansión en agricultura y ganadería se realice sobre territorios que no son adecuados para ese fin, principalmente, en áreas forestales.

La controversia por la tierra

 

El departamento del Beni contaba ya con un Plan de Uso de Suelo (Plus) que definía la extensión del territorio destinado para el uso agropecuario y cuál debía permanecer como bosque o zona de aptitud forestal. Ahora, con este decreto supremo, las actividades que se realizan en estas tierras pueden ser modificadas.

“Esto avanzará sobre tierra no agrícola. La ley anterior frenaba este crecimiento para quienes quieren deforestar y realizar actividades de ganadería y agricultura extensiva como la soya, en cualquier territorio. El crecimiento agropecuario en Bolivia está ocasionando deforestación”, comenta Villegas.

El experto explica que en el departamento de Santa Cruz se registran problemas por la expansión agrícola que ha terminado por devastar grandes extensiones de bosques. “Hace poco en esa región hubo una sequía muy fuerte que afectó los cultivos de soya y caña. Y la sequía se produce porque deforestaron todo”, explica Villegas sobre el ciclo de inundaciones y sequías que se produce en un territorio luego de la pérdida de la cobertura forestal.

Pablo Villegas resalta que uno de los temas que más les preocupa es que más del 90% del agua que abastece a todo el país proviene del río Madera, ubicado en el departamento amazónico del Beni. Además, en esta región, son los bosques los que frenan las inundaciones. “La ampliación de la frontera agropecuaria será el fin de estos bosques y las consecuencias van a ser enormes como vemos ahora en Santa Cruz”.

Abdon Nacif Abularach, presidente de la Federación de Ganaderos del Beni (Fegabeni), asegura que esta decisión no afectará los bosques de la región. “Estuvimos gestionando la norma porque en el Beni no podíamos cambiar el Plan de Uso de Suelo (Plus) que consideraba 10 millones de hectáreas como área forestal permanente. Sin embargo, mediante análisis satelitales recientes sabemos que solo son 6 millones de hectáreas para uso forestal”, explica el presidente de Fegabeni, quien aclara que los 4 millones de hectáreas de diferencia pueden ser destinadas a uso agrícola.

Abularach reconoce que las tierras que quieren y pueden aprovechar ahora son poco productivas, pero asegura que con tecnología podrán incrementar su rendimiento para convertir estos terrenos en suelos aptos para la agricultura y la cría extensiva de ganado. “Son suelos con baja fertilidad, pero con fertilizantes y tecnología podemos corregir esta deficiencia”.

Con estos cambios –dice Nacif Abularach– se legalizarán aquellas tierras que habían sido desmontadas y que no contaban con permiso, se ampliará la frontera agrícola para el cultivo de arroz –un producto extendido en la región– y otros sembríos. Asimismo, se podrá criar hasta el doble de cantidad de cabezas de ganado de las que se tiene actualmente. “En el Beni hay tres millones de cabezas de ganado y para para el 2030 calculamos que llegaremos a los seis millones de cabezas de ganado”.

Nataly Ascarrunz, directora ejecutiva del Instituto Boliviano de Investigación Forestal (IBIF), hace un análisis más profundo del problema. La experta considera que tanto la agroindustria como el sector ganadero de Santa Cruz está planeando una expansión de la frontera agropecuaria en el Beni.

La directora de IBIF precisa que el Beni es un territorio cubierto de sabanas inundables y bosques en las zonas más altas. Y son esos territorios boscosos los que despiertan interés porque son las zonas que no se inundan y que pueden ser utilizadas para la agricultura. “El Beni sufre de inundaciones estacionales y para los productos de agroindustria como la soya, se tiene que buscar zonas altas que nos son inundables. Y esos lugares están cubiertos por bosques”, precisa Ascarrunz.

En el año 2017 la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierras (ABT) emitió un informe que identificaba más de tres millones de hectáreas de tierras como no inundables para ser utilizadas en la expansión agropecuaria en el Beni.

En abril de este año, el Informe mundial de World Resources Institute reveló que Bolivia figuraba entre los países que más bosques han perdido en la región. Según el reporte, la causa de la disminución forestal se debía, principalmente, a la conversión a espacios dedicados a la agricultura y la ganadería, a través de la introducción de pastos a gran escala.

Un mapa elaborado por MapBiomas Amazonía, presentado en marzo de este año, también da cuenta de la pérdida de bosques en cada país de la región. Para el caso de Bolivia, el análisis demuestra que los campos agrícolas aumentaron a más del doble entre los años 2000 y 2017, pasando de tres millones de hectáreas a inicios del siglo a más de seis millones y medio para el final del período analizado.

¿Legalización de la deforestación?

 

“Revisando el decreto y escuchando al pueblo he llegado a la conclusión de que no puede haber departamento de primera y departamento de segunda. Compañeros y compañeras del pueblo beniano, Bolivia tiene mucha esperanza y hemos sorprendido al mundo para demostrar que Bolivia sigue siendo modelo de crecimiento económico en Sudamérica. Todos tienen los mismos derechos, cambiamos el decreto, misión cumplida”, dijo el presidente Evo Morales durante la firma de la norma.

El mandatarios también reafirmó que su gobierno tiene la misión de que Bolivia crezca económicamente, no solo a través de la explotación de los recursos naturales no renovables sino también impulsando al sector agropecuario.

La decisión del gobierno boliviano ha recibido el rechazo por parte de dirigentes de pueblos amazónicos. «Este es un decreto depredador que solo busca consideraciones económicas y se olvida de que la naturaleza se debe manejar de forma profesional y amigable, y no solo ver el tema mercantilista», manifiesta Juan Carlos Ojopi, miembro del Comité Defensor de la Amazonía de la cuenca del río Madera en el departamento de Beni.

Miguel Ángel Crespo, director de la institución Productividad Biosfera Medio Ambiente (PROBIOMA), asegura que la medida lo que busca es legalizar la deforestación en el país. “Lo que se está haciendo es establecer el desmonte para la ganadería y legalizar la pérdida de bosque que ya está ocurriendo. Se dice que la carne de este ganado será destinada para exportación a China, pero nadie habla de la cantidad de alimentos que importamos para el abastecimiento del país”.

Crespo critica al gobierno por esta decisión pues asegura que al deforestar estos bosques se agudizan los procesos de desertificación, sequías e inundaciones. “Todo será pampa anegada una parte del año y luego vendrá la erosión y la sequía porque se pierde la capa fértil de la tierra”.

Nataly Ascarrunz, de IBIF, recuerda que Bolivia ha emitido en anteriores oportunidades normas para legalizar las tierras que habían sido desmontadas de manera irregular. “La llamada ley del perdonazo agrícola ha legalizado la deforestación”, comenta en referencia a Ley de Apoyo a la Producción de Alimentos y Restitución de Bosques, promulgada en 2013, que permitía sanear la deforestación de los bosques y la ampliación de la frontera agrícola para el agronegocio. Ascarrunz agrega que pese a esta norma, el desmonte ilegal continúa siendo un problema en el país.

Las quemas de pasto también preocupan a los expertos en Bolivia, puesto que la norma incluye la autorización de este método para habilitar tierras, una práctica extendida en la región. “En ambos departamentos [Santa Cruz y Beni] se permite la quema controlada de acuerdo a reglamentación vigente en las áreas clasificadas por el Plan de Uso de Suelo (PLUS)”, indica el decreto.

Gonzalo Flores, ex representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en Bolivia, señala que en el Beni se pierden muchos bosques por causa de los incendios. “Siempre son un riesgo las quemas de pastos naturales. Las experiencias que se tienen en el país de quemas controladas son negativas, porque nunca se controlan realmente, por el contrario, siempre se extienden afectando a los bosques”.

De acuerdo a la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN) entre los años 2005 al 2018 se han detectado más de 7.1 millones de hectáreas de bosque quemado en todo Bolivia. De esta cifra, el 71% se concentra en Santa Cruz y el 21% en Beni. En el 2018 -indica FAN- las áreas quemadas en el Beni sumaron 1.8 millones de hectáreas.

“Lo que temo es que el gobierno insistirá en incrementar la superficie agrícola, una apuesta equivocada. Habrá tendencia al crecimiento de monocultivos comerciales, como la soya, que no satisface necesidades internas”, precisa Flores.

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