El presidente chileno, Sebastián Piñera, tiene un amigo que lo hace quedar mal. Esta semana, después de la polémica por las ayudas a Brasil del G7 para controlar los incendios en la Amazonia, el millonario chileno cruzó el continente para ir a saludar al ultraderechista Jair Bolsonaro, a quien mostró todo su respaldo e incuso aplaudió en su negligente lucha por controlar el fuego.

El incendio, claro, le reventó a Piñera en la cara: a los pocos días, el militar aplaudió la dictadura de Pinochet y amagó con burlarse del fallecimiento del padre de Michelle Bachelet a manos de la dictadura.

Entonces Piñera se vio obligado a recular y rechazar -al menos en los papeles- la alusión que hizo el presidente brasileño Jair Bolsonaro sobre el padre de la ex presidenta chilena y Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, fallecido por torturas durante la dictadura de Agusto Pinochet.

“No comparto en absoluto la alusión hecha por el presidente Bolsonaro respecto a una ex presidenta de Chile y especialmente en un tema tan doloroso como la muerte de su padre”, afirmó el presidente chileno, en una declaración pública en la palacio de Gobierno.

Piñera destacó que cualquier persona puede tener “su propio juicio histórico” de los Gobiernos chilenos en las décadas de 1970 y 1980, pero puntualizó en que dichas visiones particulares “deben expresarse con respeto a las personas”.

Bolsonaro lanzó este miércoles una durísima crítica a la alta comisionada para los derechos humanos de la ONU, a quien acusó de defender a “vagabundos” y atacó con referencias personales.

“Señora Michelle Bachelet: Si no fuera por el personal de (Augusto) Pinochet, que derrotó a la izquierda en 1973, entre ellos a su padre, hoy Chile sería una Cuba”, dijo el mandatario brasileño en respuesta a las recientes declaraciones de la ex presidenta chilena, quien criticó la violencia policial y la situación de los derechos humanos en Brasil.

En ese sentido, Piñera recalcó su “permanente compromiso” con la democracia, la libertad y los derechos humanos en todo tiempo, lugar y circunstancia.

Sobre las declaraciones que emitió Bachelet, con motivo del primer aniversario de su nombramiento en las Naciones Unidas, en las que dijo que se ha informado al organismo que preside de “1.291 personas asesinadas por la policía” solo en Sao Paulo y Río de Janeiro, Piñera señaló que se deben presentar las evidencias que respalden sus palabras.

“Las declaraciones emitidas por la alta comisionada deben ser debidamente justificadas con los antecedentes y la evidencia que corresponde, las que no fueron públicamente acompañadas en esta ocasión”, afirmó el mandatario chileno.

Al mismo tiempo que Piñera daba la rueda de prensa en el Palacio de La Moneda en Santiago, la Cancillería chilena emitió una declaración del canciller Teodoro Ribera.

“Hoy Michelle Bachelet ejerce el cargo de alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos y las declaraciones que ella emite en dicha función y las decisiones que adopte, es un asunto propio de dicho organismo y de los Estados a los que se refiere”, indicó el comunicado.

“Los informes y declaraciones elaborados por la alta comisionada, debidamente justificadas y con adecuadas evidencias, corresponden ser analizados por dicha organización y los Estados mencionados”, agregó.

Alberto Bachelet, padre de la ex mandataria, fue torturado por la dictadura chilena y murió en la Cárcel Pública de Santiago, donde había sido interrogado. La propia Michelle también fue torturada por el régimen de Pinochet.

En su pronunciamiento, Bolsonaro acusó a la mandataria de realizar una “injerencia” en los asuntos de Brasil, pese al cargo que ostenta en la ONU, y defendió el accionar policial, que registra niveles récord de muertes civiles en operativos.

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