Olga Tokarczuk y Peter Handke son los ganadores del Premio Nobel de Literatura 2018 y 2019, dos galardones otorgados en la misma ceremonia debido al bochornoso escándalo sexual que llevó a suspender el del año pasado. Lo ha anunciado este mediodía el secretario permanente de la Academia sueca, Mats Malm, en la sede de Estocolmo. El premio está dotado con una medalla de oro, un diploma acreditativo y una cantidad en metálico de 830.000 euros (nueve millones de coronas suecas).

La primera, que recibe el premio correspondiente a 2018, es una escritora polaca que ha sido destacada por el jurado por “su imaginación narrativa que con pasión enciclopédica representa el cruce de los límites como forma de vida”. El polaco Peter Handke, por su parte, ha sido galardonado este año “por su trabajo influyente que con ingenio lingüístico ha explorado la periferia y la especificidad de la experiencia humana”.

Por primera vez las mujeres eran mayoría en las quinielas a recibir el premio más prestigioso de las letras, algo notable especialmente teniendo en cuenta que desde 1901 solo ha reconocido a 14 escritoras en un palmarés de 116 autores. Porque, aunque el Nobel no es algo fácil de vaticinar, como demuestra el otorgado en 2017 al escritor británico Kazuo Ishiguro o el del año anterior a Bob Dylan, esta era una buena oportunidad para sacudirse la caspa machista valorando la carrera de alguna de escritora.

A esta balanza tan poco equilibrada se suma la ya mencionada polémica que llevó a suspender los premios por primera vez desde 1949. El académico Jean Claude Arnault, causante de este parón, fue considerado culpable del primero de los dos casos de violación de los que estaba acusado, ambos cometidos en 2011 y contra la misma mujer, y sospechoso de las filtraciones previas al anuncio del ganador que han abundado durante los últimos años. 

Al estallar el escándalo, ocho académicos a su puesto vitalicio. Además, la institución cortó la relación con el Arnault y encargó una auditoría, que concluyó que no había influido en decisiones sobre premios y ayudas pero que el apoyo económico recibido de la Academia por su club literario incumple las reglas de imparcialidad al ser su esposa copropietaria. 

Esa es la razón por la que la Academia Sueca aplazó por primera vez en siete décadas el Nobel de Literatura: una crisis que mezcla filtraciones, escándalos sexuales y dimisiones. Para esta ocasión, según publicaron en un comunicado, se han “implementado varios cambios importantes” y han “modificado la composición del comité para que no incluya miembros asociados con los eventos anteriores”.

La falta de confianza y el debilitamiento de la institución quedará esperar para comprobar si estos reconocimientos de otorgados 2019 son suficientes para subsanar la falta de confianza y el debilitamiento de la institución.

 

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